Mi verdadero amor me dio letras

Amor verdadero Letra: mirandote a los ojos me doy cuenta, que le suerte esta conmigo, estando a tu lado me haces ver, que el amor es pan comido, cada ves que yo te beso siento que mi corazon, esta en pleno paraiso y tus labios mas dulces, que cualquier... En el décimo día de Navidad, mi verdadero amor me dio Diez señores saltando, nueve damas bailando, ocho doncellas ordeño, siete cisnes a-swi 'mmi' ng, seis gansos a-lay Cinco anillos de oro Fou 'r llamando aves, tres gallinas francesas, dos palomas tortuga Y una perdiz en un peral Verdadero amor Letra: No, nadie me pudo amar como me amo Jesús, Que estando muerto me dio vida, El mis pecados perdono y su sangre limpio, Viejas heridas de mi alma. Amor verdadero amor que una vez llego a mi corazón, Con su amor el me demostró que no le... No, nadie me pudo amar como me amo Jesús Que estando muerto me dio vida El mis pecados perdono y su sangre limpio Viejas heridas de mi alma Amor verdadero amor que una vez llego a mi corazón Con su amor el me demostró que no le importo darse por mi en aquella cruz. No, aun no logro entender como Cristo me amo Sin yo nada merecer Mi verdadero amor me dio, Eleven pipers piping, Tubería de once gaiteros, Ten lords-a-leaping, Diez señores saltando, Nine ladies dancing, Nueve mujeres bailando, Eight maids-a-milking, Ocho criadas de leche, ... Más letras del álbum. We Wish You A Merry Christmas oct. 1º 1962. 01. En el cuarto día de Navidad mi verdadero amor me dio cuatro pájaros que explotan waaaaaaaa - bang tres cerditos dos ratas de malas hierbas y un dragón que escupe fuego sólo para mí Sí, sí. En el quinto día de Navidad Mi verdadero amor me dio Déjame adivinar Cinco aros de cebolla Cinco aros de cebolla.

Doctrina y prácticas de la Iglesia

2020.09.06 07:22 iglesiadecristocc Doctrina y prácticas de la Iglesia

Doctrina y prácticas de la Iglesia

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Sitio Web
Hechos 2:42-47 Se mantenían constantes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones. Pero el temor se apoderaba de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y signos. Todos los creyentes estaban de acuerdo y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el importe de las ventas entre todos, según la necesidad de cada uno. Acudían diariamente al Templo con perseverancia y con un mismo espíritu; partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y gozando de la simpatía de todo el pueblo. Por lo demás, el Señor agregaba al grupo a los que cada día se iban salvando.
DOCTRINA DE LA IGLESIA
1. "Se mantenían constantes en la enseñanza [doctrina] de los apóstoles,"
El Señor Jesús no escribió Su doctrina, la dio a Sus apóstoles:
Juan 17:8 "porque las palabras que tú me diste se las he transmitido a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido en verdad que vengo de tu parte,"
Para que los apóstoles divulgaran el mensaje correctamente, recibieron la infalible ayuda del Espíritu Santo:
Juan 14:26 "Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho."
2. "Pero el temor se apoderaba de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y signos."
Jesucristo dio poderes sobrenaturales a Sus apóstoles para demostrar al mundo entero que fueron comisionados por Él. Entonces los primeros cristianos recibían la enseñanza de los apóstoles entendiendo que es la misma doctrina divina.
Hechos 1:8 "... cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros, recibiréis una fuerza que os hará ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra."
Si tenemos verdadero y santo temor, no cambiaremos la doctrina de Cristo que los apóstoles transmitieron:
2 Juan 9 "Todo el que se excede y no permanece en la doctrina de Cristo, no posee a Dios. En cambio, el que permanece en la doctrina posee al Padre y al Hijo."
PRÁCTICAS DE LA IGLESIA
1. "Se mantenían constantes... en la comunión"
No es posible mantenernos en comunión con Dios si decidimos alejarnos de los demás miembros del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.
1 Juan 1:3 "... que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo."
Juan 17:21 "para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado."
2. "Se mantenían constantes... en la fracción del pan"
Fracción del pan es una manera de llamar a la Cena del Señor, también conocida como Santa Comunión, Mesa del Señor y Santa Cena. Esta celebración era el primer día de la semana.
Hechos 20:7 "El primer día de la semana nos hallábamos reunidos para la fracción del pan..."
1 Corintios 10:16 "La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo?; y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?"
3. "Se mantenían constantes... en las oraciones."
Mateo 6:9 "Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre;"
4. "vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el importe de las ventas entre todos, según la necesidad de cada uno."
Juan 15:12 "Éste es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como yo os he amado."
5. "Acudían diariamente al Templo"
6. "alabando a Dios."
7. "gozando de la simpatía de todo el pueblo"
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- El Padre dio la doctrina a Jesucristo - El Hijo dio la doctrina a Sus apóstoles - El Espíritu Santo cuidó que los apóstoles preservaran la esencia de la doctrina - Los apóstoles enseñaron la doctrina divina - Esta doctrina fue escrita en el Nuevo Testamento
La Iglesia practicaba:
- La comunión unos con otros - La comunión con Dios - Las oraciones - El amor, unos con otros - El congregarse - El alabar a Dios - El buen testimonio hacia aquellos que no eran miembros de la Iglesia - La doctrina divina
Teol. Fernando Montes

A Jesucristo ven sin tardar
A Jesucristo ven sin tardar, Que entre nosotros hoy Él está, Y te convida con dulce afán, Tierno, diciendo: "Ven".
Coro: ¡Oh, cuán grata nuestra reunión Cuando allá, Señor, en tu mansión Contigo estemos en comunión, Gozando eterno bien!
Piensa que Él sólo puede colmar Tu triste pecho de gozo y paz; Y porque anhela tu bienestar, Vuelve a decirte: "Ven".
Su voz escucha sin vacilar, Y grato acepta lo que hoy te da; Tal vez mañana no habrá lugar, No te detengas, ven.
---------- "Come to the Savior" Letra: George F. Root Traducción: Juan Bautista Cabrera Ivars Melodía: George F. Root Voz: Ramón Ayala
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2020.06.10 22:23 Otro_engranaje Ideas sobre el "Buen hombre".

¡Qué tal comunidad! Estos días, poniendo en palabras ideas sobre una cuestión que me tenía intranquilo, acabe por redactar unas hojas de lo que creo podría describirse como un "buen hombre", entendiendo por "buen" o "bueno" una acción benefactora hacia un otro que no persigue un interés y como "hombre" a una persona, mujer u hombre (para que no se sientan invisibilizadas las damas). Quería compartirlo, porque solo en mi cuaderno no tiene mucha utilidad, así que lo publicare por acá y por mi blog, para que puedan leerlo allí con letras más grandecitas de las que solo me permite Reddit. Allá voy:
El buen hombre.
Creo que cualquier persona ha escuchado, más de una vez en su vida, decir que tal o cuál persona es un "buen chico", una "buena muchacha", un "buen hombre". Nunca escuche que alguien me defina, sin recurrir a ejemplos a modo de ilustración, el significado de "bueno" o "buena" en cuanto a una persona se trata. Por lo general, se es bueno cuando se hace el bien, y ya. Pero esta cuestión ética es sumamente delicada. Así como muchos de nosotros hemos oído de alguien que ese alguien es "bueno" o "buena", hemos visto también (u oído) de ese mismo alguien justamente lo contrario. ¿O nunca les ha pasado?
Hablamos de la "buena persona" como el buen "humano", no como persona desenvolviendo un rol en determinado campo social. Entiendase entonces que no hablo del buen alumno, del buen empleado o del buen futbolista, entre otras profesiones y dedicaciones. Hablamos del ser humano, aquel ser característico por su amplia capacidad de razonar, aunque a veces esto aumente sus posibilidades de generar acciones contraproducentes a su propio ser y a sus pares.
En mi opinión, no hay nada más complicado en la actualidad, empresa más obstaculizada, que la de "ser" humano. Antes que me sumerja en este punto, quería enseñar un ejemplo de lo que es, para alguna persona -o para algunas- vivir en el mundo moderno del siglo XXI (ejemplo hipotético inspirado en la condición de un conocido, por lo que todos pueden dudar activamente de mi ejemplo).
José es un joven latinoamericano de 18 años. Él ha egresado recientemente de la escuela secundaria. Su familia es muy humilde, el padre trabaja doce horas al día; la madre, imposibilitada físicamente de trabajar por problemas de salud; sus dos hermanos, aún pequeños, recién inician sus estudios primarios en una escuela financiada con fondos del Estado (pública y gratauita). Y él, José, se ve obligado a ayudar a su padre en el sustento de la economía familiar. Sigue una carreara Universitaria, Sociología, para ser más precisos. Su poca experiencia laboral lo ha obligado a trabajar dentro de una oficina de televentas. Él llama constantemente y vende, o intenta vender, productos. Como el sueldo funciona con comisiones (más vende, más gana a fin de mes), se empeña en vender la mayor cantidad posible, de manera que pueda hacer rendir su sueldo. Vende tarjetas de crédito. La gente que responde las llamadas de José, por lo general, no la necesitan, pero el arte del marketing debe hacerles creer que sí. José preferiría dedicarse a pleno en su carrera, pero por el momento no tiene muchas opciones y la urgencia lo precipita a conservar el empleo. Mientras tanto, por las nochesm estudia en la universidad.
Un día, me comentó una situación que le aconteció durante una llamada:
- Me sentí un poco mal despues, viste... era un viejito, viudo, que me contaba que esta endeudado, que no la estaba pasando holgada economicamente. Yo igualmente le insistí hasta que le pude vender. Lo convencí de que podía pagar la deuda, ¡con crédito!, una locura... pero si no vendía se me venía el reproche del gerente, porque ultimamente no vengo con buenas rachas...
No considere apropiado juzgarlo. José no es mejor ni peor persona, al menos, no por voluntad propia. Pero este tipo de labor resulta, en circunstancias como las narradas, a la "deshumanización".
Difícil ser humano.
Ser humano es aceptar que se es humano, racional, y amarse de esta forma, amar el "ser humano" y respetar y empatizar con los pares, comprender que en el fondo todos somos lo mismo, por más diferencias que se manifiesten. No comprender esto es el primer paso a la deshumanización. La deshumanización es el proceso por el cual uno abandona todo aquello que lo hace humano en beneficio de una causa que nada tiene que ver, entonces, con lo humano (esto es, con lo racional, con el amor propio como seres y con el amor al prójimo, amor en un sentido de respeto y comprensión hacia uno mismo y hacia un otro). La deshumanización pretende convertir al hombre en una herramienta, y lo mide o lo juzga por su utilidad para determinado fin. Esto es práctico a la hora de emprender algo con el afán de realizarlo de manera existosa, pero si no se lo practica teniendo en cuenta al humano y despues a la realización de alguna tarea en particular y, por el contrario, se lo practica a la inversa, esta se convierte en una práctica sumamente interesada y meramente material.
(Partiendo del supuesto de que ser humano es difícil, es complejo, en cuanto involucra un gran esfuerzo racional y de accionar dentro de el marco de una sociedad, con todo lo que ella implica, o sea, cultura, valores, instituciones, etc.). ¿Por qué es tan difícil ser humano? pues, en primer lugar, porque primero se nos enseña a ser ciudadanos y, en segundo lugar, porque para ser ciudadanos debemos aprender a desarrollar la capacidad de ser dignos de nuestra ciudadanía. Tenemos derechos y nos comportamos dentro del marco de leyes y normas tanto explícitas (jurídicas, constituciones, leyes...) como implicitas (valores culturales, tradiciones, modas...). Crecemos en ello y absorbemos de ello.
La historia y la evolución de las sociedades nos han encaminado, hoy, a una sociedad ampliamente fragmentada, especializada y con un abanico de roles y ocupaciones tan diverso, característico de nuestro modelo social-productivo-económico, que ha facilitado el acceso a muchos servicios y bienes pero que, a su vez, ha complejizado el orden social y humano profundamente. Contemporaneamente y ya desde hace varias décadas, para vivir, se precisa dinero. Pesos, dolaes, euros, libras... la moneda es un medio para vivir dentro de "nuestro" mundo moderno. Y, para prolongar la ciudadanía, el dinero no puede faltar.
¿Cómo vivir hoy en día, creciendo en cualquier ciudad, sin dinero?
El culto al dinero.
Si hay algo cierto es lo siguiente: No se gana dinero siendo un buen "ser humano", sí quizás siendo un buen ciudadano o un buen empleado, aún más siendo un buen "emprendedor".
Como bien he mencionado, ser humano implica saberse y saber a los demás como persona, antes que cualquier otra etiqueta. Obrar para cuidar, proteger y hacer crecer la existencia humana por el simple hecho de hacerlo es lo más puro y una manifestación de ese amor. Y esto se ve, puede verse en la sociedad: organizaciones de comunidades que asisten a niños en "situaciones de emergiencia", abuelos jugando con sus nietos, madres consolando a sus hijos, gente que comparte víveres... Pero nadie "vive de" esta manera. Cualquiera pensaría que es imposible vivir de esto. Porque el amor no compra alimento, no paga los impuestos, no garantiza un techo... al menos nos bajo esta modernidad.
Ser humano no es tan importante, porque primero hay que tener ingresos que nos permitan simplemente seguir existiendo, por más que esto muchas veces nos lleve a sacrificar nuestra humanidad. Se ve a cada rato, en cada esquina y se reproduce constantemente. ¿Y lo peor? que el dinero ha creado la ilusión de que uno puede sedar su conciencia gastandolo en "amor enlatado" (juguetes, consolas de videojuegos, bebidas en alguna tienda que nos garantice que un porcentaje de lo que pagamos se destina a obras de caridad...). No solo eso, sino que también ha creado la ilusión de poder remediarlo todo. Dolores, carencias, amistades, infelicidad: Todo tipo de aflicciones. Hay una amplia variedad de ofertas. Y esto conduce a los más deshumanizados a cultivar esta devoción por el dinero como el nuevo "todo poderoso". Como dice el Astrólogo,personaje de Los siete locos, libro de Roberto Arlt: "El dinero convierte al hombre en un Dios". No estoy siendo nada radical con lo antedicho.
Se entrena, entonces, por lo general, para hacer dinero. De alguna u otra forma. Y se genera una necesidad de la cual el ciudadano es víctima. Como ciudadano que soy, no puedo juzgar ese hecho. Y por esto, por esta razón, el comportamiento del ciudadano tiende a ser lucrativo, por más noble que a veces parezca. Se solidifico esta cultura de intereses que, variables estos, siempre están presentes. Aunque sería incrédulo no creer que los intereses existieron siempre. Solo que hoy estás más disfrazados que nunca, pero pueden olerse detrás de sus disfraces. Recalco, no digo que sea malo ni bueno. Sí me atrevo a decir que no es un acto puro del buen hombre.
Intereses.
Comencemos con una pregunta al respecto, sin apuntar a la contemporaneidad: ¿Los cristianos eran "virtuosos" por pura devoción a la fe, o lo eran por el miedo a no ir al "paraíso" después de la muerte? Teniendo en cuenta lo volatil del comportamiento humano, seamos bondadozos y digamos que, entre estas dos clases de "creyentes", del total habría un 50/50. No podemos confirmarlo.
Intereses. ¿Ocuparía un gobernador su cargo político prescindiendo de los beneficios económicos que el puesto le reporta?, ¿ayudaría a los ciudadanos iletrados y daría beneficios a sectores de clase baja si de ante mano supiese que no conseguirá sus votos en las próximas elecciones?
Creo que el punto, aunque implicito, se sobrentiende. En el libro Organización Social, Scott A. Greer define a los "grupos" como "medios sociales para obtener fines individuales y sociales". Pocas veces las cosas se hacen "porque sí", o por el simple motivo de transmitir felicidad, de ser empático o amoroso. Lo que se llama incluso una "ayuda desinteresada" puede ser un medio para asentar una abstracta superioridad moral de individuos sobre otros. Y esto también tiende a deshumanizar.
Los intereses son innegables. Todos somos -en mayor o menor grado- interesados, y en parte esto es lo que nos mantiene vivos como individuos... ¿pero como "humanidad" también"?
Buenos intereses.
Parecería ser, entonces, que no existen de hecho "buenos hombres" (hablo del género humano, por ende incluyo a la mujer), sino que existen "buenos intereses". Aunque mi afirmación no es verdadera. También existen los "buenos hombres". No nos culpo a aquellos que por lo general no lo somos. Al menos, no enteramente.
Un "buen interés" es aquel que, con un fin propuesto, conviene en la ayuda o asistencia de otras personas, pero siempre y cuando haya una retribución para el "buen" interesado. Entonces, los romanos le daban pan al pueblo, pero a cambio demandará su apoyo. Este tipo de condiciones, por lo general, no son explícitas, y las mismas se sobrentienden. Ejemplos sobran, pero creo que con el simple dado todo habrá quedado bastante claro.
El buen hombre, por su parte, prescinde de cualquier tipo de "retribución" (económica, de honores, de poder), porque el solo ayudar es más puro. El buen hombre ayuda a sus pares, porque cree en la voluntad humana de resguardar a los de su propia raza (hablo del humano en general), así como respetar las otras. Y nada más.
El destino del buen hombre.
En las siguientes líneas me atrevo a afirmar y me juego mis certezas para sugerir lo siguiente: El buen hombre esta destinado a transitar solo. Pero no es una soledad amarga. Al contrario. La soledad del buen hombre hace de este un compañero ideal para transitar momentos de incomodidad y pesar, para reavivar la felicidad. Suena a película romántica, pero no lo es tanto. El hombre bueno es solitario, porque así siempre esta dispuesto a prestar ayuda. Trasciende en la memoria de muchos, pero no vive de ese reconocimiento.
Daré, al mismo tiempo, un mensaje esperanzador. Todos alguna vez en nuestra vida, hemos sido un "buen hombre/buena mujer". Y seguro más de una vez. Quizás no lo recordemos instantaneamente. Pero siempre hubo alguna instancia donde nuestra humanidad se ha manifestado por encima de nuestros deberes.
¿El buen hombre como estilo de vida?
Este es para mí un punto complicado. El "buen hombre" (suponiendo que hasta aquí todos estamos de acuerdo con la definición brindada), muy dificilmente es un estilo de vida, sino que más bien implica intermitencia, implica momentos. A veces somos o, mejor dicho, actuamos como tales, pero otras veces simplemente actuamos conforme a lo habitual (no quiere decir que actuamos "mal" o con "maldad") y, en ciertos momentos, incluso con algo de maldad. Pero esta maldad no es de ninguna manera un acto "cruel". Creo en las palabras de Platón, que veía en la ignorancia la semilla de todo mal. Y me atrevo a decir que lo es también el fanatismo que defiende un ideal con dientes y garras, sesgado en su concepción.
Por otra parte, si bien creo que no es posible tener un estilo de vida de "buen hombre", otro pensamiento me dice que, si lo hay, si hay un hombre así de puro, o vive poco, o no le conocemos o, si lo conocemos, lo mal interpretamos.
Es esto lo que creo. No pretendo convencer a nadie. Simplemente, presento mi idea, la comparto, porque es una cuestión ambigua que muchas veces pone en tela de juicio la moral. Se abusa del término muchas veces con fines alejados del verdadero comportamiento del "buen hombre". Además, considero que es una cuestión que alguna vez todos nos habremos planteado (o eso supongo).

Hasta acá llegue muchachada. ¡Gracias al que se tomo la molestia de leer todo (y al que no, porque entiendo es incomodo leer la letra tan pequeña), y espero estas breves reflexiones les haya abierto preguntas!
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2020.05.20 08:04 Neobiblismo La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

La persona de Jesucristo posibilita un ejemplo y modelo de vida para sus seguidores, especialmente en la práctica como Discípulos, debido a la combinación de la enseñanza con el ejercicio de sus hechos o vivencias.
1) El conocimiento e inteligencia esencial de la persona.
Las relaciones humanas como disciplina además de estudiar las actitudes, actividades e interrelaciones resultantes del trato entre personas, estudian el comportamiento y conducta, tanto del individuo como de la colectividad de los diversos grupos sociales. Entre sus elementos y valores están, la cortesía, equidad, humildad, integridad, lealtad, respeto y solidaridad. Esto es equivalente a los principios, valores y virtudes propuestos por Dios en su palabra, transmitidos y vividos por Jesucristo con el ejemplo de vida. Este conocimiento e inteligencia es esencial para la relación y convivio de las personas en armonía y comunión personal y social. Por ejemplo, la honradez es un principio de vida o una regla de la vida, porque el ser humano requiere limitaciones y regulaciones para una mejor convivencia. Las normas como reglas establecidas por los humanos, son definidas por una legislación acorde a la zona geográfica mundial y según sus costumbres y cultura. Además influenciadas por las corrientes de pensamiento conservadores o liberales. Algunas normas o reglas son de acatamiento obligatorio cultural, étnico, legal o social. La presunción de la norma es la de establecer en buen orden, pero este hacer normal, implica el riesgo de normalizar acciones o actos contrarios a la voluntad de Dios.
El control de las acciones de nuestro pensamiento está en función de conocernos a nosotros mismos: “Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos á Jehová” (Lamentaciones 3.40 – RVR1909). Escudriñar nuestro camino, es averiguar y examinar con cuidado y detenimiento nuestros pasos en el caminar de la vida: “Consideré mis caminos, Y torné mis pies á tus testimonios. Apresuréme, y no me retardé En guardar tus mandamientos” (Salmos 119.59 al 60 – RVR1909). Las decisiones del presente influyen en las consecuencias del futuro: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no estribes en tu prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu opinión: Teme á Jehová, y apártate del mal” (Proverbios 3.5 al 7 – RVR1909). Las decisiones determinan la acción y reacción de nuestra vida: “Encomienda a Jehová tu camino, Y espera en él; y él hará. Y exhibirá tu justicia como la luz, Y tus derechos como el medio día. Calla á Jehová, y espera en él: No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades. Déjate de la ira, y depón el enojo: No te excites en manera alguna á hacer lo malo” (Salmos 37.5 al 8 – RVR1909).
Dios establece a su Hijo Jesucristo como referente para comparar nuestro caminar: “Examinaos á vosotros mismos si estáis en fe; probaos á vosotros mismos. ¿No os conocéis á vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros? si ya no sois reprobados” (2 Corintios 13.5 – RVR1909). El ejemplo y modelo de vida se fundamenta en las enseñanzas y mensaje de Jesucristo. El ser humano es un ser integral, el resultado de su formación de carácter y personalidad, está en función de su dependencia de tomar en cuenta a Jesucristo para sus decisiones. Jesús dijo: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará” (Juan 8.32 – RVR1909). Jesucristo mismo es la verdad establecida por Dios Padre, para que el ser humano tenga un camino a seguir, siga su discipulado y sus pasos, a manera de un Prototipo, en el sentido de ejemplo y modelo más perfecto. Practicar las obras de Jesucristo hace libre a la persona, se adquiere la moderación y orientación para la forma de comportarse o conducirse en la vida hacia lo que es cierto, o sea, en dirección de encontrar o hallar con seguridad la verdad de Jesucristo. Esto se manifiesta mediante el control o moderación de la dureza o flexibilidad del temperamento: “El que tarde se aira, es grande de entendimiento: Mas el corto de espíritu engrandece el desatino” (Proverbios 14.29 – RVR1909). En relación con la intención de la persona, así es su atino o desatino en dar en el punto de descubrir a Jesucristo como el conocimiento proveniente de Dios: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11.29 – RVR1909).
Se dice acerca de la empatía como la capacidad de comprender y entender las emociones y sentimientos de los demás, mediante un proceso de identificación con cada persona. Así es la comunión y relación con Jesucristo, en este caso viene a ser un tipo de empatía espiritual, cuando al caminar se hace con las sandalias de Jesucristo, con la misma percepción y visión del Maestro por Excelencia. Ser y tener la libertad cognoscitiva de Jesucristo consiste en ser libre de la práctica del pecado, libre del desenfreno en el comportamiento y la conducta. Es la libertad de la verdadera justicia y rectitud mostrada por Jesucristo en la vida cotidiana. Jesús dijo: “Y enderezándose Jesús, y no viendo á nadie más que á la mujer, díjole: ¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado? Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más” (Juan 8.10 al 11 – RVR1909). Antes de Jesucristo éramos pecadores, después de Jesucristo el pecado jamás prevalecerá: “Pues que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estad armados del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado; Para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no á las concupiscencias de los hombres, sino á la voluntad de Dios” (1 Pedro 4.1 al 2 – RVR1909).
Jesucristo vence el pecado como ser humano para establecer un legado y precedente, de manera que también el ser humano, a pesar de su humanidad puede empoderarse del Espíritu Santo contra el pecado: “Enséñame á hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios: Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud” (Salmos 143.10 – RVR1909). Las concupiscencias del ser humano, se fomenta con los apetitos y deseos desordenados de placeres deshonestos y terrenales, para satisfacer los caprichos, gustos, ostentaciones, preferencias, seducciones y tentaciones, sublevados socialmente contra la voluntad de Dios: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen: todas las cosas me son lícitas, mas yo no me meteré debajo de potestad de nada” (1 Corintios 6.12 – RVR1909). Ante Dios hay inconveniencia en condiciones y prácticas aceptadas como lícitas socialmente: “Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica” (1 Corintios 10.23 – RVR1909). Aquí es donde la conveniencia para edificación requiere de carácter y personalidad para resistir el mal y hacer el bien, el ser de forma integral necesita principios y valores enfocados en Jesucristo, que sean envolventes y vinculantes en sus propias actitudes, ánimo, características, cualidades, emociones, habilidades, hábitos, intenciones, motivaciones, opiniones, sentimientos, servicio y voluntad. Esto define e identifica a un genuino y verdadero discípulo, predispuesto para una excelente reacción de comportamiento y conducta, según el ejemplo y modelo de vida de Jesucristo: “Y no os conforméis a este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12.2 – RVR1909).
Entre los principios y valores está la resiliencia considerada como la capacidad de resistir y superar la adversidad, además de la adaptación a las circunstancias difíciles. También la convivencia social con inteligencia, o sea, una vida inteligente, en el sentido integral de las capacidades y comportamientos actitudinales, emocionales y sociales, tanto colectivamente como individual. A manera de una inteligencia individual en función de la inteligencia colectiva. La Biblia dice: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres: empero la mayor de ellas es la caridad” (1 Corintios 13.13 – RVR1909). Jesucristo representa la energía pura del amor y caridad: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13.35 – RVR1909). Este amor es un ingrediente incluido en los principios y valores como el amor de Dios, caridad, compasión, comprensión, consagración, consideración, cooperación, cortesía, empatía, equidad, esperanza, fe, humildad, integridad, justicia, lealtad, mansedumbre, misericordia, paciencia, paz, respeto, santidad y solidaridad. Mediante Jesucristo se logra una verdadera libertad de conocimiento, entendimiento e inteligencia: “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez á ser presos en el yugo de servidumbre” (Gálatas 5.1 – RVR1909). Este yugo de esclavitud o servidumbre representa la ignorancia e imposibilidad de reconocer el desconocimiento, especialmente de los principios y valores representados en Jesucristo. Este tipo de prisión se refiere a la ceguera espiritual: “Dejadlos: son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mateo 15.14 – RVR1909).
Las relaciones humanas están afectadas por los conflictos humanos, su conexión o interrelación de correspondencia está alterada por las relaciones adictivas, agresivas, dependientes, desconfiadas, despreciativas, frustradas, inseguras, irritables, mezquinas, nocivas, prepotentes y tóxicas. Desde el principio Caín mata a su hermano Abel. La siguiente respuesta de Caín, refleja su actitud, carácter y personalidad: “Y Jehová dijo á Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé; ¿soy yo guarda de mi hermano?” (Génesis 4.9 – RVR1909). ¿Por qué mata Caín a su hermano Abel? La Biblia dice: “Porque, este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos á otros. No como Caín, que era del maligno, y mató á su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas” (1 Juan 3.11 al 12 – RVR1909). ¿Cuáles son las obras de Jesucristo que el ser humano requiere? La Biblia dice: “Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia á los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención. Toda amargura, y enojó, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia: Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdónandoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo” (Efesios 4.29 al 32 – RVR1909).
Dios se desagrada de la personalidad de Caín: “Mas no miró propicio á Caín y á la ofrenda suya. Y ensañóse Caín en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo á Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué se ha inmutado tu rostro? Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado?…, Caín se levantó contra su hermano Abel, y le mató” (Génesis 4.5 al 7 – RVR1909). Así es la vida, cuando se viaja en un automóvil, el conductor tiene el compromiso práctico y responsable de conducir a la defensiva. Esto significa la imperante necesidad de prevenir accidentes, cuando se conduce con la prioridad de una buena actitud, calma y cortesía, para estar alertas y atentos, observar y prever las acciones y movimientos de los demás conductores. En la vida es indispensable para una mejor convivencia, los principios, valores y virtudes, especialmente por causa de las normas en la regulación del comportamiento y la conducta del ser humano. Vivir a la defensiva, es vivir con autoconocimiento y atemperación, en lo que llaman las habilidades blandas. El conocimiento de sí mismo para superación, es alcanzar la conciencia de sus propios impulsos, con la consecuencia de mejorar su actuación y facilitar el llevarse bien con los demás. Esto implica la capacidad de suavizar las emociones y sentimientos para ser mejor persona, la aptitud de acomodar, adaptar, ajustar y arreglar las destrezas y habilidades propias, en función de una adecuada relación interpersonal o social, hasta lograr la excelencia en la convivencia con el prójimo y trascender a la espiritualidad de Jesucristo.
En relación con lo que llaman habilidades blandas, la expresión, palabra o término “blandas”, hace alusión a ser apacible o dócil, de carácter agradable, amable, dulce, suave y tranquilo. En cierta ocasión Esteban, el diácono, evangelista y primer mártir, menciona lo siguiente: “Duros de cerviz, é incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros resistís siempre al Espíritu Santo: como vuestros padres, así también vosotros” (Hechos 7.51 – RVR1909). La Biblia hace referencia a dureza en relación con la cerviz y el corazón. El profeta Ezequiel explica lo siguiente: “Y díjome: Hijo del hombre, yo te envío á los hijos de Israel, á gentes rebeldes que se rebelaron contra mí: ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día. Yo pues te envío á hijos de duro rostro y de empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho el Señor Jehová. Acaso ellos escuchen; y si no escucharen, (porque son una rebelde familia,) siempre conocerán que hubo profeta entre ellos” (Ezequiel 2.3 al 5 – RVR1909). Las habilidades blandas son las aptitudes y capacidades dispuestas para la humildad y mansedumbre según la propuesta de Jesucristo: “… aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón…” (Mateo 11.29 – RVR1909). Esto posibilita ciertas características y cualidades en los rasgos del carácter y la personalidad, a la vez la factibilidad de la adquisición de principios, valores y virtudes esenciales promovidos por Jesucristo, según su ejemplo y modelo de vida cotidiana. Finalmente mediante la experiencia y práctica constante, se demuestra las habilidades blandas a través del comportamiento, la conducta, la relación y trato hacia los demás.
La capacidad de saber escuchar con la debida atención para obedecer, es semejante a la comparación de bajar y doblar la cerviz o nuca (parte dorsal del cuello). La dureza de cerviz está más asociada a la altivez, engreimiento, prepotencia, soberbia y vanidad. También la dureza de corazón tiene cierta relación con la inflexibilidad del temperamento, la duda e indecisión al obedecer a Dios Padre, tal es el caso de cierto rey: “Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en altivez, fué depuesto del trono de su reino, y traspasaron de él la gloria” (Daniel 5.20 – RVR1909). La definición acerca de competencias o habilidades blandas o suaves, es de un tiempo más reciente, pero lo que se trata de explicar con esta definición ha existido desde que existe el ser humano. Igualmente en la actualidad se le denomina como inteligencia emocional e inteligencia social, cierto comportamiento y conducta que siempre ha existido. Desde el relato de Adán y Eva se ha manifestado la importancia del compromiso y responsabilidad de nuestros actos, las causas y su efecto, las consecuencias de nuestras acciones y las reacciones. La palabra de Dios ha enseñado y promovido los principios, valores y virtudes para una convivencia entre seres humanos. Este aprendizaje es útil en el centro de formación educativa, desde el punto de vista comunitario, en la organización laboral, núcleo familiar y demás entornos o factores externos de cada persona en el diario vivir. Desde la niñez es necesario este tipo de instrucción, para cuando se llegue a la juventud o adultez no se aparte de estos principios y valores: “Instruye al niño en su carrera: Aun cuando fuere viejo no se apartará de ella” (Proverbios 22.6 – RVR1909).
La temática del trabajo en equipo fue demostrada por Jesucristo al establecer un grupo de discipulado, durante tres años y seis meses imparte su enseñanza y mensaje como Maestro y Mentor al grupo. Luego una vez capacitados los envía en grupos de dos discípulos, con la misión de llevar las buenas nuevas de salvación, la evangelización y predicación de los valores del reino de Dios. Obsérvese en el siguiente pasaje, que algunos de sus discípulos son iletrados en términos académicos, pero se reconoce el aprendizaje del conocimiento transmitido por Jesucristo: “Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres sin letras é ignorantes, se maravillaban; y les conocían que habían estado con Jesús” (Hechos 4.13 – RVR1909). Los discípulos tienen la motivación suficiente para desempeñar su misión, además del amor y don de servicio, la capacidad de enfrentar la adversidad y de mantener su enfoque en lo importante que es Cristo. Las habilidades de idoneidad, con buena aptitud, disposición y suficiencia, en la Biblia son llamadas muchas veces como dones o talentos, por ejemplo el siguiente pasaje: “De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme á la medida de la fe; ó si ministerio, en servir; ó el que enseña, en doctrina; El que exhorta, en exhortar; el que reparte, hágalo en simplicidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría” (Romanos 12.6 al 8 – RVR1909).
Jesucristo es la autoridad determinada por Dios Padre para transmitir formalmente y oficialmente el conocimiento celestial. Esta transmisión de conocimiento es una comunicación entre el Padre y el ser humano mediante Jesucristo: “Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14.6 – RVR1909). El conocimiento celestial implica la inteligencia de la acción efectiva de comprender y entender cómo administrar y ejercer el conocimiento esencial de la vida de forma práctica. Lo emotivo es la sensibilidad a las emociones, lo sensual se refiere a las sensaciones de los sentidos, tanto lo emotivo como lo sensual y todo lo relacionado con las emociones y sentimientos requiere de la inteligencia, para reconocimiento de sí mismo y comprensión de las emociones y sentimientos de los demás. La Biblia dice: “… Amarás á tu prójimo como á ti mismo...” (Marcos 12.31 – RVR1909). A nivel de actitud, emoción y sentimiento, se requiere comprender y entender al prójimo como se comprende y entiende la persona así mismo. La inteligencia consiste en la facultad y virtud de entender y comprender su propio ánimo e intención, la introspección (relacionado con nuestro modo de pensar y sentir), para la determinación de la voluntad hacia un determinado fin, con la cautela al actuar y hablar en su interacción respetuosa con otras personas. Ayudado tanto por las habilidades y hábitos del propio carácter y personalidad. En otras palabras, la inteligencia es el manejo de la información contenida en el conocimiento, es la aplicación o ejecución del aprovechamiento y utilidad de este tipo de conocimiento, en la convivencia cotidiana con los demás.
La desventaja del ser humano estriba en el punto de vista ciego, que es la privación de ciertas percepciones actitudinales, donde la persona es inconsciente de su comportamiento o conducta, pero las demás personas a su alrededor observan y perciben dicha situación: “¡Ay de los que á lo malo dicen bueno, y á lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!” (Isaías 5.20 al 21 – RVR1909). Algunos factores perjudiciales en el punto de vista ciego, están la apatía, conformismo, despreocupación, ignorancia, indecisión, indiferencia y negligencia. Se requiere un análisis detenido y minucioso, conocimiento de la realidad personal, meditación y razonamiento, para lograr un equilibrio en lo emocional, espiritual, físico, intelectual y social. La Biblia dice: “… Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares…” (Génesis 19.17 – RVR1909). Este escape por la vida se posibilita con las autonomías de la persona, mediante Jesucristo en la relación íntima y personal con Dios: “Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí” (Juan 6.45 – RVR1909). Las autonomías de la persona son las siguientes:
_ Autoconcepto.
_ Autoconciencia.
_ Autoconfianza.
_ Autoconocimiento.
_ Autocontrol.
_ Autocrítica.
_ Autoestima.
_ Autoevaluación.
_ Automotivación.
_ Autopercepción.
_ Autorrealización.
_ Autorreflexión.
_ Autorregulación.
_ Autorrenovación.
_ Autosuperación.
_ Autotrascendencia.
Esta autonomía de escapar por la propia vida, sin mirar atrás y sin detenerse, es necesaria para conocerse a sí mismo, realizar un análisis de sí, evaluar sus propias aptitudes y conocimientos, valorarse con el aprecio y consideración que se tiene de sí mismo, examinarse a uno mismo, diagnosticar y evaluar para mejorar, impulsarse y motivarse para una realización a plenitud en todos las expectativas, objetivos, metas, planes y proyectos. Además de meditar y reflexionar acerca de sí mismo, en relación con los puntos débiles y fuertes, para superación consciente, según el razonamiento de las opciones y oportunidades. El adquirir la capacidad de control y dominio sobre uno mismo, del cumplimiento de la misión y visión personal frente al entorno de la realidad. Acerca de esta autonomía personal, la Biblia dice lo siguiente: “De manera que, cada uno de nosotros dará á Dios razón de sí” (Romanos 14.12 – RVR1909). Cada persona tiene que asumir su propio compromiso y responsabilidad, nadie rendirá cuentas por uno ante Dios Padre y el Señor Jesucristo. Por esta razón, cada quien tiene que preocuparse por su propia vida, perseverar hasta el fin, persistir con constancia en mejorar como persona para ser del agrado de Dios.
Ninguno podrá alegar desconocimiento: “… aun sin hacerlo á sabiendas, es culpable, y llevará su pecado” (Levíticos 5.17 – RVR1909). Tampoco ninguno tiene potestad de culpar a otro por sus propios actos: “… cada uno morirá por su pecado” (Deuteronomio 24.16 – RVR1909). Cada quien será responsable de sus acciones: “Si fueres sabio, para ti lo serás: Mas si fueres escarnecedor, pagarás tú solo” (Proverbios 9.12 – RVR1909). Nuestras conversaciones, opiniones y palabras se tomarán en cuenta ante Dios: “Mas yo os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12.36 al 37 – RVR1909). Esto es común en nuestro tiempo, cuando en las redes sociales se desenfrena la crítica destructiva y voraz, se vuelve una anarquía o desorden incontrolado de las emociones y sentimientos, tanto en lo verbal como en lo visual: “Mas yo os digo, que cualquiera que mira á una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5.28 – RVR1909). Esto aplica tanto en hombres como en mujeres, cuando se presentan fotos o imágenes con desnudez insinuante y provocativa, dañina, impropia e inconveniente, con gestos de exhibicionismo de contenido erótico y sexual.
Estos casos mencionados en el párrafo anterior, conforme a la teoría de la actitud, cuando el ser humano presenta una predisposición de reacción, ya sea negativa o positiva, ante determinadas situaciones de su entorno, según el resultado del comportamiento y conducta, se presentan las actitudes definidas de acuerdo con las consecuencias de sus acciones. Por esta razón las actitudes podrían ser agresivas, asertivas, denigrantes, desacertadas, ofensivas, entre otros. En el caso denigrante es cuando se desacredita con insultos y juzgamiento despectivo. Continuando con la teoría, hay un problema de comunicación con varios de los factores mentales, donde se imposibilita la aceptación o entendimiento claro del mensaje, por causa de los complejos, orgullo, miedos, preconceptos, prejuicios, prepotencia, soberbia, temores, timidez, entre otros. Es necesario apropiar los principios y valores como personales, sin embargo, el fundamento de tener los valores primero que los sentimientos, a tal grado de menospreciar las emociones y sentimientos como sin importancia ni valor, está en contra del equilibro integral propio de la composición del ser humano. Equilibrar las características y cualidades proactivas y reactivas, es congruente e integral al ser, en relación con las actitudes, deseos, emociones, habilidades, hábitos, intereses, pensamientos, sentimientos y voluntades. Sumado al resultado del comportamiento y la conducta.
El equilibrio consiste en que tanto nuestra área corporal de influencia proactiva, en la anticipación a los acontecimientos, junto con nuestra área reactiva, de reacción estimulada por lo emocional o sentimental, sean dirigidas hacia el control de Jesucristo y mediante su guía se nos posibilite tomar las mejores decisiones, con las previsiones del caso para prevenir consecuencias presentes y futuras. Esto se logra plenamente si somos verdaderos discípulos de Jesucristo, con su ayuda podemos adquirir el carácter y personalidad de los discípulos, así equilibrar los impulsos con los principios, valores y virtudes transmitidos por Jesucristo. De manera que se tiene la comunicación e información suficiente para deliberar y razonar previamente, antes de actuar o tomar decisiones precipitadas e impulsivas. En este caso como se dice, los principios fluyen de adentro hacia afuera, con una interdependencia recíproca con otras personas para evitar agredir u ofender a otros. Jesucristo enseña: “Mas lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias” (Mateo 15.18 al 19 – RVR1909). En este sentido los Salmos indican lo siguiente: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti; Y no quites de mí tu santo espíritu. Vuélveme el gozo de tu salud;” (Salmos 51.10 al 12 – RVR1909).
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2020.05.20 06:38 Neobiblismo La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

13) Los atributos o cualidades.
Los atributos o cualidades de Dios influyen en la forma o manera de ser de la persona y está relacionado con la esencia del ser en Cristo Jesús Señor nuestro. Esta esencia hace alusión a lo inherente, por ser inseparable, también a lo innato, porque es connatural, o sea, nacido con el mismo ser de forma intrínseca desde lo más interno. La Biblia dice: “¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? ó angustia? ó persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: Somos estimados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8.35 al 37 – RVR1909). Es una esencia inmanente por la inherencia al ser y por estar unida de modo inseparable a la existencia: “Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8.38 al 39 – RVR1909).
Algunas personas con la iniciativa propia desde la niñez, descubren y observan en todo el transcurso de su vida, la imperante búsqueda y necesidad sobrenatural de amar y obedecer a Dios, aún perdura hasta en su longevidad. Esta relación la encontramos entre Dios Padre y su Hijo: “Y el niño crecía, y fortalecíase, y se henchía de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él… Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres” (Lucas 2.40 y 52 – RVR1909). En este caso Jesús aclara y menciona lo siguiente:
“Estas cosas habló Jesús, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora es llegada; glorifica á tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique á ti; Como le has dado la potestad de toda carne, para que dé vida eterna á todos los que le diste. Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y á Jesucristo, al cual has enviado. Yo te he glorificado en la tierra: he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú cerca de ti mismo con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese” (Juan 17.1 al 5 – RVR1909).
Dios antes de Moisés se manifiesta como Dios Omnipotente, pero después de Moisés se da a conocer con el nombre de Yahvé o Jehová: “Habló todavía Dios á Moisés, y díjole: Yo soy JEHOVÁ; Y aparecí á Abraham, á Isaac y á Jacob bajo el nombre de Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me notifiqué á ellos” (Éxodo 6.2 al 3 – RVR1909). Por esta razón desde el libro de Génesis, el autor escribe el nombre Jehová, por ejemplo en el pasaje de Génesis 4.26, cuando a Set le nace un hijo por nombre de Enós, entonces las personas empiezan a invocar el nombre de Jehová. En realidad antes de Moisés Dios se da a conocer como Dios Omnipotente.
El nombre de Dios es un tetragrámaton representado con las siguientes letras: YHVH, que se asocia con el significado de Ser o hacer que exista: “Y dijo Moisés á Dios: He aquí que llego yo á los hijos de Israel, y les digo, El Dios de vuestros padres me ha enviado á vosotros; si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre? ¿qué les responderé? Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros” (Éxodo 3.13 al 14 – RVR1909). Para lograr su pronunciación fue necesario agregarle vocales, quedando Yahveh o la forma latinizada Jehovah, de donde provienen las trascripciones al castellano de Yahvé o Jehová: “Oh Jehová, Señor nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra, Que has puesto tu gloria sobre los cielos!” (Salmos 8.1 – RVR1909). Otro pasaje dice: “Y conozcan que tu nombre es JEHOVÁ; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra” (Salmos 83.18 – RVR1909). También dice: “Alabad, siervos de Jehová, Alabad el nombre de Jehová. Sea el nombre de Jehová bendito, Desde ahora y para siempre. Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, Sea alabado el nombre de Jehová” (Salmos 113.1 al 3 – RVR1909). Y dice: “Oh Jehová, eterno es tu nombre; Tu memoria, oh Jehová para generación y generación (Salmos 135.13 – RVR1909). Por cuestiones del idioma, la preferencia es utilizar como fuente las consonantes YHVH, para representar en castellano Yahvé del nombre de Dios Yahveh. También se presenta la transliteración de fuente JHWH y el resultado como Jehowah, aunque en el idioma inglés utilizan Yahweh del tetragrámaton YHWH.
En todo caso a Dios se le llama Señor (Génesis 15.2 y 8; Éxodo 23.17 y 34.23), y Padre: “Tú empero eres nuestro padre, si bien Abraham nos ignora, é Israel no nos conoce: tú, oh Jehová, eres nuestro padre; nuestro Redentor perpetuo es tu nombre” (Isaías 63.16 – RVR1909) y “Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros lodo, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos, todos nosotros” (Isaías 64.8 – RVR1909). Jesucristo lo confirma: “Y les dijo: Cuando orareis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos; sea tu nombre santificado. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Lucas 11.2 – RVR1909). Dios Padre es el Ser Supremo, que no tiene superior en su orden (1 Crónicas 29.11 al 12). Es el Todopoderoso (Génesis 17.1), que existe por sí mismo como Dios Eterno (Génesis 21.33; Job 36.26), y es el Creador de todas las cosas que existen (Génesis 1.1; Hechos 17.24). Desde el principio de la creación Dios se ha manifestado como Padre, prueba de esto es que el evangelio de Lucas declara a Adán como hijo de Dios (Lucas 3.38). Este pueblo de hijos de Dios son los que se mezclaron con mujeres de los hombres que no clamaban a Dios (Génesis 6.1 al 5). Pero Noe halló gracia ante los ojos de Jehová y era varón justo, perfecto en sus generaciones que caminó con la voluntad de Dios (Génesis 6.8 al 9). En Job también se habla de hijos de Dios, quienes se presentan delante de Jehová (Job 2.1).
Se acostumbra en la Biblia acompañar el Nombre de Dios con alguna de las siguientes cualidades: Alto o Altísimo, Bandera o Estandarte, Justo o Justicia, Pacificador o Paz, Pastor, Proveedor, Sanador y Viviente (Génesis 14.18 al 20 y 22.13 al 14; Éxodo 15.26 y 17.15; Josué 3.10; Jueces 6.24; Salmos 23.1; Jeremías 23.6). Se le conoce como Jehová de los ejércitos y el Santo de Israel: Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre: y tu redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado” (Isaías 54.5 – RVR1909 y 1.4, 5.24; Oseas 12.6). Entre sus atributos están los siguientes: Celoso (Éxodo 34.14; Deuteronomio 6.14 al 15), Eterno (Deuteronomio 33.27), Inescrutable (Job. 5.8 al 9; Romanos 11.33), Inmutable (Hebreos 6.17 al 18), Invisible (Romanos 1.20; Colosenses 1.15; 1 Timoteo 1.17; Hebreos 11.27), Justo (Éxodo 9.27; Deuteronomio 32.3 al 4; 2 Crónicas 12.6; Esdras 9.15), Misericordioso (Éxodo 34.6; Deuteronomio 4.31; 2 Crónicas 30.9; Salmos 86.15 y 145.17; Jeremías 3.12), Omnipotente (Génesis 35.11 y 43.14; Salmos 91.1; Ezequiel 10.5), y Santo (Levíticos 11.44 al 45, 19.2 y 21.8; Josué 24.19; Isaías 5.16 y 43.15). Dios es Espíritu (Juan 4.24), sin embargo, para que la humanidad entienda mejor a Dios, se le han dado características físicas similares a las del ser humano, entre algunas están: ojos y oídos (Salmos 11.4 y 34.15), brazos, manos y rostro (Salmos 89.13 al 14 y 119.73).
El Padre posibilita en su Hijo de la plenitud de sus atributos y poder. En él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad y es cabeza de todo principado y potestad (Colosenses 2.9 al 10), porque el Hijo es la imagen del Dios invisible (Colosenses 1.15; 2 Corintios 4.4) y el primogénito de toda creación, por cuando agradó al Padre que en él habitase toda plenitud (Colosenses 1.15 al 19). Del Hijo recibimos su semejanza en la humanidad corporal, pero del Padre podríamos ser semejantes en su eternidad, mediante la promesa de salvación y vida eterna, porque el Padre es invisible (1 Timoteo 1.17), pero su Hijo le ha dado a conocer. Dios comparte la gloria con su Hijo, a quien exaltó cuando no quiso dar la gloria a nadie más sino a su propio Hijo. En el nombre de Jesús se dobla toda rodilla y toda lengua confiesa a Jesucristo como el Señor, para gloria de Dios Padre (Filipenses 2.9 al 11). Esto lo encontramos en el libro del profeta Isaías, donde se declara frente a los ídolos de Babilonia que no hay más Dios que él, no hay otro Dios y nada semejante a él (Isaías 45.20 al 23 y 46.9). En el contexto de los falsos dioses, Dios anunció su mensajero, su siervo en quien tiene contentamiento, puso sobre él su Espíritu para que trajera justicia a las naciones (Isaías 42.1 al 8), este es su Hijo Jesús a quien Dios glorificó (Hechos 3.13), porque había prometido que no le daría su gloria a nadie más que no sea su mensajero y siervo escogido, ni le daría su alabanza a esculturas: “Yo Jehová te he llamado en justicia, y te tendré por la mano; te guardaré y te pondré por alianza del pueblo, por luz de las gentes; Para que abras ojos de ciegos, para que saques de la cárcel á los presos, y de casas de prisión á los que están de asiento en tinieblas. Yo Jehová: este es mi nombre; y á otro no daré mi gloria, ni mi alabanza á esculturas” (Isaías 42.6 al 8 – RVR1909).
Es así como en el evangelio de Juan encontramos que Cristo es glorificado por su Padre (Juan 8.54), o sea, glorificar es hacer digno de alabanza y honor. A su vez el Padre es glorificado en Jesucristo (Juan 13.31 al 32). Esto fue testificado cuando se oyó desde el cielo la voz del Padre confirmando la glorificación del nombre (Juan 12.28 al 30). Esta virtud de Cristo de exaltar al Padre y por el mérito de hacer la obra recibida por la encomienda de Dios, entonces su Padre también le glorifica al lado suyo (Juan 17.1 y 4 al 5). En el Apocalipsis se hace referencia del Señor Jesucristo como el que ha de venir Todopoderoso (Apocalipsis 1.8). También se dice que es digno de alabanza, fortaleza, gloria, honra, poder, riquezas y sabiduría, por los siglos de los siglos (Apocalipsis 5.12 al 13). Jesús prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28.20), esto es omnipresencia. Además el Hijo es engrandecido y exaltado por el Padre como Salvador (Hechos 5.31), de manera que siendo Dios Hijo llega a ser engrandecido como Dios Salvador (Tito 2.13). También está presente la omnisciencia en el Hijo de Dios, porque conoce los pensamientos de las personas (Mateo 12.25; Juan 2.24 al 25 y 16.30).
Hay una unicidad de Dios frente a los dioses. El Dios Creador es único frente a los dioses de los pueblos politeístas. En su sola potestad no tiene igual. Antes de él no fue formado otro ni después de él habrá otro igual, existía antes que hubiera día y lo que hace no hay quien lo estorbe (Isaías 43.10 al 13). En el cuarto día de la creación hizo el sol, la luna y las estrellas, de manera que es superior a los astros adorados mediante la idolatría y es más grande que todos los dioses imaginarios de las gentes y pueblos (Éxodo 18.11; Salmos 95.3 y 96.5). Es abominación servir a dioses ajenos e inclinarse ante ellos (Levítico 26.1), ya sea al sol, la luna, a todo el ejército del cielo (Deuteronomio 17.2 al 5) o a los signos del zodíaco (2 Reyes 23.5). El ser humano se olvidó de su Creador, se inclinó y rindió culto a las criaturas, a pesar de conocer a Dios, su eterno poder y deidad, claramente visibles desde la creación del mundo por medio de las cosas hechas (Romanos 1.20 al 25). Dios es único (Deuteronomio 6.4; Isaías 45.5 al 6; Santiago 2.19), porque absolutamente nada puede sustituir su preeminencia y supremacía, su grado supremo en superioridad jerárquica, por esta razón Jesús manifestó el mandamiento de amar a Dios en primer lugar, con todo el corazón, fuerzas, mente y vida (Marcos 12.28 al 34). La unicidad de Dios es frente a estos dioses paganos, por lo tanto, no hay más que un Dios: “… Porque aunque haya algunos que se llamen dioses, ó en el cielo, ó en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), Nosotros empero no tenemos más de un Dios, el Padre, del cual son todas las cosas, y nosotros en él: y un Señor Jesucristo, por el cual son todas las cosas, y nosotros por él” (1 Corintios 8.4 al 6 – RVR1909).
Jesucristo representa el carácter del Padre, en la autoridad, energía, fuerza y poder. La pluralidad de Dios “Elohim” (Dioses) frente a su Hijo la encontramos desde el principio de la creación cuando Dios dijo: “… Hagamos al hombre á nuestra imagen, conforme á nuestra semejanza;…” (Génesis 1.26 – RVR1909). También está en el pasaje de la construcción de una ciudad con la torre de Babel cuando Jehová dijo: “… Ahora pues, descendamos, y confundamos allí sus lenguas,…” (Génesis 11.6 al 7 – RVR1909). Esta relación entre Padre e Hijo es un diteísmo claramente señalado en muchos pasajes de las Sagradas Escrituras. En la carta a los Hebreos nos dice lo siguiente del Hijo comparado con su Padre:
“El cual siendo el resplandor de su gloria, y la misma imagen de su sustancia, y sustentando todas las cosas con la palabra de su potencia, habiendo hecho la purgación de nuestros pecados por sí mismo, se sentó á la diestra de la Majestad en las alturas, Hecho tanto más excelente que los ángeles, cuanto alcanzó por herencia más excelente nombre que ellos. Porque ¿á cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi hijo eres tú, Hoy yo te he engendrado? Y otra vez: Yo seré á él Padre, Y él me será á mí hijo?” (Hebreos 1.3 al 5 – RVR1909).
El Hijo es superior a los ángeles porque Dios es su Padre. La explicación de esto se encuentra al inicio del evangelio de Juan: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios” (Juan 1.1 al 2 – RVR1909), que parafraseamos así: la Palabra o Verbo (que es el Hijo) es un Dios que está con Dios (el Padre), o sea el Hijo era en el principio con el Padre. Además se manifiesta: “Y aquel Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad… A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró” (Juan 1.14 y 18 – RVR1909).
Dios Hijo es el que fue manifestado en carne y recibido arriba en gloria: “Y sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne; ha sido justificado con el Espíritu; ha sido visto de los ángeles; ha sido predicado á los Gentiles; ha sido creído en el mundo; ha sido recibido en gloria” (1 Timoteo 3.16 – RVR1909). Otro pasaje en la carta a los Hebreos llama al Hijo como Dios y menciona que fue ungido por su Dios (el Padre): “Mas al hijo: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Vara de equidad la vara de tu reino; Has amado la justicia, y aborrecido la maldad; Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que á tus compañeros” (Hebreos 1.8 al 9 – RVR1909). Este texto hace alusión a Salmos 45.6 al 7. Dios Padre ha exaltado a su Hijo Jesús con su diestra: A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, levantado por la diestra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís” (Hechos 2.32 al 33 – RVR1909). Otro pasaje confirma: “El Dios de nuestros padres levantó á Jesús, al cual vosotros matasteis colgándole de un madero. A éste ha Dios ensalzado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar á Israel arrepentimiento y remisión de pecados. Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios á los que le obedecen” (Hechos 5.30 al 32 – RVR1909). Esteban lleno del Espíritu Santo, viendo en dirección al cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús a su diestra: “Más él, estando lleno de Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vió la gloria de Dios, y á Jesús que estaba a la diestra de Dios, Y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está á la diestra de Dios” (Hechos 7.55 al 56 – RVR1909).
Cristo Jesús antes de ser enviado por su Padre y estando en forma de Dios, no se aferró a mantenerse como Dios, sino que se despojó a sí mismo y vino como ser humano en carne:
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual á Dios: Sin embargo, se anonadó á sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante á los hombres; Y hallado en la condición como hombre, se humilló á sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le ensalzó á lo sumo, y dióle un nombre que es sobre todo nombre; Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra; Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, á la gloria de Dios Padre” (Filipenses 2.5 al 11 – RVR1909).
Luego Jesucristo volvió al cielo de Dios y se sentó a la diestra de su Padre hasta poner a sus enemigos por estrado de sus pies: “Jehová dijo á mi Señor: Siéntate a mi diestra, En tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies” (Salmos 110.1 – RVR1909; Hechos 2.34 al 36; Colosenses 3.1; Hebreos 1.13, 8.1 y 10.12 al 13), así es como se sentó al lado del Padre en su trono (Apocalipsis 3.21). Antes de subir confesó que iba a su Dios y Padre: “… Subo a mi Padre y á vuestro Padre, a mi Dios y á vuestro Dios” (Juan 20.17 – RVR1909). Por lo tanto, el Hijo no es el mismo Dios con el Padre, sino que el Padre es Dios de su Hijo (Marcos 15.34; 1 Pedro 1.3; Apocalipsis 1.1 y 3.12). La unidad del Hijo y del Padre es en el mismo amor, carácter, propósito y sentido, porque hay una unanimidad de Dios con su Hijo. Jesús dijo que nadie había visto al Padre, salvo él mismo: “Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí. No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios, éste ha visto al Padre” (Juan 6.45 al 46 – RVR1909) y los ángeles que están en el cielo (Mateo 18.10). Por medio del Hijo es que conocemos al Padre. A Dios nadie le vio jamás (Juan 1.18). A través de Jesús histórico con los hechos de su vida, por su demostración de tener a Dios Padre en su corazón, hace visible ante la humanidad al Padre, en su forma de ser:
“… ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo: mas el Padre que está en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí: de otra manera, creedme por las mismas obras. De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago también él las hará; y mayores que éstas hará; porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo” (Juan 14.7 al 13 – RVR1909).
La unanimidad del Hijo con su Padre es en amor, gracia, misericordia, paz, propósito, unidad y verdad: “Sea con vosotros gracia, misericordia, y paz de Dios Padre, y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor” (2 Juan 3 – RVR1909). El Padre y el Hijo son de un mismo parecer:
“Yo y el Padre una cosa somos. Entonces volvieron á tomar piedras los Judíos para apedrearle. Respondióles Jesús: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, ¿por cuál obra de esas me apedreáis? Respondiéronle los Judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios. Respondióles Jesús: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, Dioses sois? Si dijo, dioses, á aquellos á los cuales fué hecha palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada); ¿A quien el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? Si no hago obras de mi Padre, no me creáis. Mas si las hago, aunque á mí no creáis, creed á las obras; para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre” (Juan 10.30 al 38 – RVR1909).
También nosotros es necesario que seamos unánimes con la esencia o ser divino (deidad), en sus características y cualidades, en perfecto amor y unidad: “Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo á ti vengo. Padre santo, á los que me has dado, guárdalos por tu nombre, para que sean una cosa, como también nosotros” (Juan 17.11 – RVR1909). En resumen, tenemos el siguiente pasaje con la combinación de toda esta explicación:
“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste. Y yo, la gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumadamente una cosa; que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como también á mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo; para que vean mi gloria que me has dado: por cuanto me has amado desde antes de la constitución del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, mas yo te he conocido; y éstos han conocido que tú me enviaste; Y yo les he manifestado tu nombre, y manifestarélo aún; para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos” (Juan 17.20 al 26 – RVR1909).
No obstante, hay diferencias entre el Hijo y el Padre, porque Dios es mayor que su Hijo. El Padre es la cabeza de Cristo (1 Corintios 11.3). Jesucristo admitió la potestad del Padre (Mateo 20.23 y 24.36; Hechos 1.7), confirma que su Padre es mayor que él: “Habéis oído cómo yo os he dicho: Voy, y vengo á vosotros. Si me amaseis, ciertamente os gozaríais, porque he dicho que voy al Padre: porque el Padre mayor es que yo” (Juan 14.28 – RVR1909), inclusive el Hijo se sujetará al Padre, para que Dios Padre prevalezca sobre todo: “Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice: Todas las cosas son sujetadas á él, claro está exceptuado aquel que sujetó á él todas las cosas. Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó á él todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas en todos” (1 Corintios 15.27 al 28 – RVR1909). Otra expresión del Hijo demuestra que está sujeto al Padre, por ejemplo: “…porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió” (Juan 8.42 – RVR1909). Además cuando ora al Padre para que pase de él la copa, pero no conforme a su propia voluntad sino de acuerdo a la voluntad del Padre (Lucas 22.41 al 42), y hace lo agradable al Padre:
“Y decíanle: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: El que al principio también os he dicho. Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros: mas el que me envió, es verdadero: y yo, lo que he oído de él, esto hablo en el mundo. Mas no entendieron que él les hablaba del Padre. Díjoles pues, Jesús: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entonces entenderéis que yo soy, y que nada hago de mí mismo; mas como el Padre me enseñó, esto hablo. Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre; porque yo, lo que á él agrada, hago siempre” (Juan 8.25 al 29 – RVR1909).
Otro texto resumen de esta explicación es el siguiente, porque Jesús dice que no puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre así hará igualmente:
“Respondió entonces Jesús, y díjoles: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre: porque todo lo que él hace, esto también hace el Hijo juntamente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que éstas le mostrará, de suerte que vosotros os maravilléis. Porque como el Padre levanta los muertos, y les da vida, así también el Hijo á los que quiere da vida. Porque el Padre á nadie juzga, mas todo el juicio dió al Hijo; Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida. De cierto, de cierto os digo: Vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios: y los que oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dió también al Hijo que tuviese vida en sí mismo: Y también le dió poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre. No os maravilléis de esto; porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; Y los que hicieron bien, saldrán á resurrección de vida; mas los que hicieron mal, á resurrección de condenación. No puedo yo de mí mismo hacer nada: como oigo, juzgo: y mi juicio es justo; porque no busco mi voluntad, mas la voluntad del que me envió, del Padre” (Juan 5.19 al 30 – RVR1909).
Jesucristo es el Hijo de Dios o Dios Hijo. Jesús es el Hijo de Dios Padre (Juan 1.49) y Jesús mismo lo afirma (Lucas 22.70 al 71; Juan 10.36, 11.4 y 19.7). Y es el mediador entre Dios Padre y los seres humanos (1 Timoteo 2.5). Es el unigénito Hijo de Dios (Juan 3.16 al 18), el Verbo que fue hecho carne, habitó entre nosotros y vimos su gloria como del unigénito del Padre (Juan 1.14). Fue profetizado (Génesis 49.10; Isaías 7.14) y cuando llegó el cumplimiento del tiempo, el Padre envió a su Hijo (Juan 8.42; Gálatas 4.4). Es el Mesías (Juan 4.25 al 26), reconocido como el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mateo 16.16). Hay una preexistencia y deidad del Hijo de Dios, por esta razón se cree en la preexistencia del Hijo de Dios (Juan 8.58). Fue creado por Dios el Padre y engendrado en la virgen María (Salmos 2.7; Hechos 13.33; Lucas 1.30 al 31; Hebreos 1.5 al 6 y 5.5). Este también es un ser con esencia divina en forma de Dios (Filipenses 2.5 al 6). El Padre constituyó al Hijo como heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo (Hebreos 1.1 al 2). Es el principio de la creación (Apocalipsis 3.14). Se hace alusión a él cuando Dios en el primer día hizo la luz (Génesis 1.3; 2 Corintios 4.6), ya que Juan lo relaciona con la luz (Juan 1.4 al 9, 3.19 al 21), y Jesús mismo se hace llamar la luz (Juan 8.12, 9.5, 12.35 y 46). Nótese en el primer capítulo de Génesis que la luz del sol, la luna y las estrellas fue creada hasta el día cuarto y no el primer día (Génesis 1.14 al 19).
El Hijo estaba con el Padre cuando se afirmó todos los términos de la tierra (Proverbios 30.4): “Aquel era la luz verdadera, que alumbra á todo hombre que viene á este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fué hecho por él; y el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1.9 al 11 – RVR1909). En el principio el Hijo veía como bueno cada día de creación y el avance de la misma, especialmente el acabado de cada cosa creada (Génesis 1.4, 10, 12, 18, 21, 25 y 31). Jesús era la Palabra o que acompañaba al Padre ordenándolo todo, el libro de Proverbios lo personifica en la sabiduría (Proverbios 8.22 al 30). Todas las cosas por él fueron hechas y sin él nada se hubiera hecho (Juan 1.3), porque en él fueron creadas todas las cosas, todo fue creado por medio de él y para él, es antes de todas las cosas de la creación, y todas las cosas en él subsisten (Colosenses 1.16 al 18), porque el Padre amó al Hijo desde antes de la fundación del mundo (Juan 17.24).
El apóstol Pablo en el saludo de todas sus cartas menciona a Dios el Padre y al Señor Jesucristo por aparte, esto corrobora que de ninguna manera son el mismo (Romanos 1.1 al 7; 1 Corintios 1.1 al 9; 2 Corintios 1.1 al 3; Gálatas 1.1 al 5; Efesios 1.1 al 5; Filipenses 1.1 al 2; Colosenses 1.1 al 3; 1 Tesalonicenses 1.1 al 3; 2 Tesalonicenses 1.1 al 2, 12 y 2.16; 1 Timoteo 1.1 al 2; 2 Timoteo 1.1 al 2; Tito 1.1 al 4; Filemón 1.1 al 3). Tanto el Padre como el Hijo, cada uno tiene vida en sí mismo (Juan 5.26), sin embargo, así como se menciona el árbol de la vida en Génesis y en Apocalipsis, siempre hay dependencia en relación con la eternidad y existencia hacia el Padre, quien no tiene ni principio ni fin (Job 36.26; Salmos 90.2), a diferencia del Hijo quien fue el principio de la creación de Dios (Apocalipsis 3.14). El Padre es Espíritu (Juan 4.24), el espíritu no tiene carne ni huesos (Lucas 24.39). Jesús tanto en su preexistencia como en su vida sobre la tierra tuvo cuerpo, ya que existe cuerpo celestial y cuerpo terrenal (1 Corintios 15.39 al 40). Jesucristo vino a este mundo, tanto como persona y con aflicciones personales (1 Pedro 1.10 al 11), en carne humana (Juan 1.14; Hebreos 5.7; 1 Juan 4.2), y engendrado en la virgen María, de manera que María es madre de Dios Hijo y no del Padre. Jesucristo fue realmente enviado por el Padre (Juan 17.1 al 8), y cuando estuvo aquí en la tierra verdaderamente él hablaba y oraba con su Padre.
Otra diferencia es que el Padre no se arrepiente (Números 23.19; 1 Samuel 15.29), mientras que el Hijo se arrepiente de haber contribuido en la creación del ser humano (Génesis 6.1 al 8), debido a la maldad de los varones del pueblo de Dios que se mezclaron con las mujeres paganas de la tierra. También la Biblia habla de un Jehová que menciona el nombre de otro Jehová: “Y mostróme á Josué, el gran sacerdote, el cual estaba delante del ángel de Jehová; y Satán estaba á su mano derecha para serle adversario. Y dijo Jehová á Satán: Jehová te reprenda, oh Satán; Jehová, que ha escogido á Jerusalem, te reprenda…” (Zacarías 3.1 al 2 – RVR1909). Se menciona que Moisés habló cara a cara con Jehová (Éxodo 33.11; Números 12.5 al 8; Deuteronomio 34.10), pero a través de Jehová Hijo que era el mensajero y ángel de Jehová Padre (Hechos 7.30 y 35 al 38). Lo mismo sucedió con Abraham cuando le apareció Jehová Hijo con dos ángeles más, previo a la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra (Génesis 18.1 al 2, 16 al 33 y 19.1). En tiempo de Moisés los hombres vieron la gloria, la grandeza y aún oyeron la voz de en medio del fuego, y pudieron seguir vivos (Deuteronomio 5.24 al 27), sin embargo, ningún ser humano (1 Timoteo 6.16), ni el mismo Moisés podía ver el rostro de Jehová Padre:
“Y Jehová dijo á Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre. El entonces dijo: Ruégote que me muestres tu gloria. Y respondióle: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. Dijo más: No podrás ver mi rostro: porque no me vera hombre, y vivirá. Y dijo aún Jehová: He aquí lugar junto á mí, y tú estarás sobre la peña: Y será que, cuando pasare mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado: Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro” (Éxodo 33.17 al 23 – RVR1909).
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2020.05.20 04:18 Neobiblismo La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

34) La disciplina y obediencia a Dios.
La medida de disciplina y obediencia a Dios en cada persona, es de acuerdo con su propia experiencia y vivencia de acontecimientos o sucesos aleccionadores. A la vez está relacionada con la magnanimidad alcanzada personalmente, o sea, la excelencia moral y elevada espiritualidad de una persona en Jesucristo, quien representa el conocimiento con sentido para el aprendizaje celestial. Hay situaciones que dejan un aprendizaje aleccionador, porque influyen una enseñanza e instrucción de cómo se tiene que actuar u obrar para el comportamiento y la conducta. El corazón y la mente son semejantes a un manual de disciplina personal, que sirve como diario o escrito por una persona sobre su propia vida: “Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio juntamente sus conciencias, y acusándose y también excusándose sus pensamientos unos con otros; En el día que juzgará el Señor lo encubierto de los hombres, conforme á mi evangelio, por Jesucristo” (Romanos 2.15 al 16 – RVR1909). Es una especie de instructivo, normativo, procedimental y reglamentario del corazón y la mente, que es propio acerca de la manera o modo de hacer y ser en la obediencia y voluntad de Dios: “Nuestras letras sois vosotros, escritas en nuestros corazones, sabidas y leídas de todos los hombres; Siendo manifiesto que sois letra de Cristo administrada de nosotros, escrita no con tinta, mas con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón” (2 Corintios 3.2 al 3 – RVR1909).
La historia de la humanidad conserva las ideas generadas por diversos filósofos y pensadores de múltiples épocas y naciones. Estos pensadores por lo general son muy fieles a la disciplina impuesta por sí mismos, como potencialidad del intelecto. Además del esfuerzo empleado en desarrollar, cultivar, esclarecer y dilucidar cada ideal propuesto. Aprovechan la facilidad o habilidad de creatividad, ingenio e innovación para argumentar e interpretar diferentes teorías, inclusive muchas de estas se vuelven ideologías aceptadas y aprobadas mundialmente, según cada postura de pensamiento. Estos idealismos, ya sea por disposición adquirida o natural, posibilitan conveniente y eficientemente ciertas definiciones de estudio, como principio del conocimiento y el ser, basados en la aptitud de la inteligencia para idealizar, presente en cada uno de los autores. Pero en relación con la diferencia de estos creadores de ideales, con la enseñanza y mensaje de Jesucristo, es que ninguno transmite directamente la palabra de Dios, solamente el propio Hijo de Dios tiene un verdadero pensamiento consciente de la fuente o procedencia del conocimiento, así de los principios, valores y virtudes: “Mas de él sois vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justificación, y santificación, y redención: Para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor” (1 Corintios 1.30 al 31 – RVR1909).
Jesucristo personalmente testificó lo siguiente: “Porque yo no he hablado de mí mismo; mas el Padre que me envió, él me dió mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna: así que, lo que yo hablo, como el Padre me lo ha dicho, así hablo” (Juan 12.49 al 50 – RVR1909). Jesucristo declara y explica con toda seguridad del conocimiento de la verdad, especialmente al conocer personalmente la causa, fuente, motivo, origen, principio y procedencia de todo lo existente. Este conocimiento de Jesucristo le permite y posibilita ser la autoridad reconocida por Dios Padre, como el Maestro, Mensajero y Mentor para la humanidad. De esto depende llenar nuestra mente del amor y caridad de la disciplina al obedecer a Dios. Inclusive la posibilidad de mentalizar en la toma de consciencia en Jesucristo, su práctica y teoría fundamentada en la palabra enviada directamente de Dios Padre. Por ejemplo, en forma de analogía o comparación simbólica, la Biblia dice: “Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos: y otro libro fué abierto, el cual es de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar dió los muertos que estaban en él; y la muerte y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos; y fué hecho juicio de cada uno según sus obras” (Apocalipsis 20.12 al 13 – RVR1909). El libro de cada persona es su propia memoria, mente, pensamientos y recuerdos, de la que dará cuentas a Dios según el resultado de su comportamiento y conducta, conforme a sus acciones, actos y hechos de su vida cotidiana.
Una mente prodigiosa y sublime es aquella que se logra nivelar a la altura de Jesucristo: “Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿quién le instruyó? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2.16 – RVR1909). El grado de amor y caridad de cada persona varía según cada caso. ¿Cuánto ama cada individuo a Dios y cuál es su beneficio? Esto afecta la disciplina y obediencia a Dios individualmente, porque el amor y caridad es una acción de acercamiento a Dios, en la medida de su incremento así es mayor el conocimiento recíproco, o sea, en ambos sentidos: “Mas si alguno ama á Dios, el tal es conocido de él” (1 Corintios 8.3 – RVR1909). El verdadero amor y caridad se visualiza en Jesucristo, basta conocer sus acciones y hechos históricos, su ejemplo y modelo de vida: “Quien cuando le maldecían no retornaba maldición: cuando padecía, no amenazaba, sino remitía la causa al que juzga justamente” (1 Pedro 2.23 – RVR1909). La disciplina y obediencia que tenemos a Dios, está en función de la capacidad y grado de amor, caridad y paz personal: “Sino el hombre del corazón que está encubierto, en incorruptible ornato de espíritu agradable y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios” (1 Pedro 3.4 – RVR1909). Poseer una característica o cualidad en grado extraordinario es aquella comparable con la de Jesucristo, por ejemplo, la afabilidad tanto en lo que se expresa como en el trato a los demás, la calidad humana de la consecuencia o consistencia entre lo que se dice y se hace: “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos” (Santiago 1.22 – RVR1909).
Todo esto tiene relación con la disciplina, que es educación, fuerza de voluntad, observancia, subordinación y sujeción en el comportamiento y conducta. En nuestro caso lo referente a la consagración y santidad de la obediencia a Dios: “Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad” (Juan 17.17 – RVR1909). Por lo tanto, es necesario que lo académico, intelectual y erudición en general, se combine con las experiencias vivenciales indisolubles del vivir en Cristo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó á sí mismo por mí” (Gálatas 2.20 – RVR1909). Abordar con emprendimiento de hambre y sed de conocimiento espiritual y celestial, requiere la iniciativa propia e inagotable de la persistencia autodidáctica y empírica: “Y ninguno eneseñará á su prójimo, Ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce al Señor: Porque todos me conocerán, Desde el menor de ellos hasta el mayor. Porque seré propicio á sus injusticias, Y de sus pecados y de sus iniquidades no me acordaré más” (Hebreos 8.11 al 12 – RVR1909). Esto significa que cada persona en lo individual y mediante Jesucristo, requiere una relación directa y personal con Dios Padre, acciones decididas y firmeza de carácter. La Biblia dice: “No seáis como vuestros padres, a los cuales dieron voces los primeros profetas, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos, y de vuestras malas obras: y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehová” (Zacarías 1.4 – RVR1909).
Esta vinculación íntima con nuestro Señor, implica en cada uno disponer en su ser integral, el aspecto más favorable, optimista y positivo, en lo anímico, cotidiano, emocional, habitualidad, intelectual, sensibilidad y sentimental. En los principios, valores y virtudes de índole personal, pero congruentes con el bien común y comunitario, del amor, caridad, comprensión, esperanza, humildad, mansedumbre, respeto, solidaridad y temor a Dios, entre otros que dan origen a los principios, valores y virtudes comunitarias, para la armonía y convivencia en sociedad. ¿Qué relación tiene todo este análisis con la disciplina y obediencia a Dios? Precisamente la disciplina es el acatamiento con constancia y persistencia, de las disposiciones y órdenes de convivencia, bienestar, salud y salvación conforme a la autoridad de Dios. Por esta razón la obediencia a Dios tiene relación con las buenas costumbres, calidad y rigurosidad en el orden de vida espiritual y social, cortesía, educación, salubridad y sanidad. Si se estudia el libro de Génesis desde su inicio se encuentran los principios, valores y virtudes, originados directamente por Dios. El creador de las directrices, o sea, el conjunto de las instrucciones y normas generales para la convivencia, proceden de forma inmediata de Dios. Esto es lo que llamamos los principios, valores y virtudes del amor, compasión, fe, justicia, misericordia, pacificación, perdón, santidad y demás desarrollados en toda la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis o Revelación. Dios es el fundador de las pautas a seguir para el comportamiento y conducta, o sea, las reglas determinantes para las acciones humanas, por ejemplo, la transmisión oral y posteriormente escrita de las diez reglas generales o diez mandamientos, explicado en los temas acerca del origen de los valores comunitarios, la ley moral como ley comunitaria y Jesús modelo de los valores comunitarios.
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2020.04.12 02:41 paxacutic BUJO (Historia Corta)

Le pedí a mis seguidores en IG que propusieran premisas para escribir 15 historias cortas en 15 dias. en total fueron 25 premisas, esta es la primera de ellas elegida por un randomizer en la web, cada dia publicaré una y comenzare a escribir otra.
Premisa: Te despiertas con dolor de cabeza, vas a tu trabajo y todos estan sorprendidos de verte, llevas desaparecido 3 años
Tiempo: 4 horas y 4 minutos
Revisiones: 2

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BUJO
de: David Main
Mientras se disipaba la neblina de mis ojos al amanecer, trataba de descifrar una serie de números escritos en la pantalla de mi teléfono, no lo tenía registrado y el mensaje que había llegado unos 40 minutos antes leía: “sé que dijimos que nunca más, pero necesito que lo hagamos una última vez”. Limpie mi rostro y me encontré con la ausencia de Verónica a mi lado, hasta su olor se había ido antes de que yo me despertara, cada día siento que se lleva tajos más grandes de sí misma, aunque su ausencia me permitió volver a leer aquel mensaje con más calma.
Traté de recordar ese orden particular de números añadidos a algún contacto que pudiera haber borrado en los últimos meses mientras entablaba mi amistad y ahora relación con Vero, pero nadie me venía a la mente, al menos nadie que mereciera una segunda oportunidad. Al borrar el mensaje pude ver la hora y tiré mi celular a un lado para poder revolcarme en la miseria de que la alarma había sonado 45 minutos antes y ya no había tiempo para el desayuno.
Tome una ducha revoloteando entre el afeitado, el cepillado y el colirio en los ojos para sustituir superficialmente la taza de café que podría calmar este dolor de cabeza que no me deja pensar. Llegaría a la oficina y luego de los saludos respectivos iría a calentarme una taza en el microondas… no debí borrar el mensaje, pude haber averiguado quien era, seguro era un numero equivocado, pero igual, a lo mejor esa persona piensa que el verdadero receptor la está ignorando y no es justo, no debí borrarlo, y ¿si era para mí?, Verónica se ha vuelto una rutina agotadora de fingir interés en sus insignificancias extrapoladas por tanta carencia afectiva… Quizá pueda encontrarlo en alguna carpeta de mensajes borrados, y llamo al número, solo por ayudar, solo por sacar de dudas a esa persona.
Me tiré encima la camisa blanca y la corbata amarilla de los martes, me pareció curioso que el olor a naftalina hubiera penetrado tanto mi ropa desde la última ronda de lavandería hace solo dos días y tuve que pasarle un pañito húmedo a mis cuatro pares de zapatos para quitarles el polvo que opacaba ese brillo aplicado religiosamente los domingos. Hice el chequeo correspondiente en cada uno de mis bolsillos para que no se me olvidara nada en el apuro del retraso, cartera en el bolsillo derecho del pantalón, pañuelo que hace juego con la corbata en el interno del saco a la derecha, tome mi cuaderno de apuntes y revise el celular por mensajes que me dieran pistas de la rutina del día, la pantalla estaba iluminada por un número desconocido y sus 4 llamadas perdidas, ¿es ella, o es un el?, ella seguramente, aunque “necesito que lo hagamos una última vez” suena más a él, a hombre intenso pidiendo una última oportunidad para un polvo de lastima, más tarde le escribo, en la hora del almuerzo, a lo mejor le saco un buen rato a todo esto.
Encontré dos mensajes relevantes, uno de mi padre pidiéndome dinero para comprar sus pastillas y uno de Vero diciéndome con su versión pegajosa del amor que no olvidara la harina de trigo, ayer no la anoté, así que la había olvidado, pero escribí ambas peticiones en mi diario del día, guardé el celular en el bolsillo interno a la izquierda de mi saco y el diario con mis tareas en el izquierdo del pantalón junto a mi bolígrafo y su tapa.
Revisé que todo excepto la nevera estuviera no solo apagado si no desenchufado y salí tan rápido como pude sin agitarme demasiado.
En el camino le escribí a Vero, guardada entre mis contactos simplemente como Amor, me sentí tentado como tantas otras veces a cambiar ese calificativo a su nombre de pila, quizá eso haga que el final sea más sencillo, cuando se vaya no tendré que cambiarlo, y cuando venga la siguiente no tendré que explicarle por qué en lugar de crear el contacto “amor” solo modifique los datos, no quiero dejarla, eso sería demasiado ruido, quiero que se vaya, que tome la decisión propia de recoger sus maletas e irse un día dejando solo una nota de adiós firmada dramáticamente con un par de lágrimas, pero su baja autoestima le permite aguantar tantos abusos y además se culpa por ellos, ha sido imposible zafarme de esto, pero pensare en eso cuando la cabeza deje de dolerme, después del café, por ahora un mensaje de buenos días será suficiente, y un “te extrañe esta mañana cuando me desperté y no estabas a mi lado”, a ella le gustan esas cosas, yo las encuentro innecesarias, quizá sea esa la razón, quizá por eso termine de irse, quizá sería mejor si borro esa última parte.
Al entrar al vestíbulo saludé de nombre a algunas personas que no me regresaron la cortesía y algunas otras me saludaron de una forma tan efusiva que me pareció exagerado. Me tuve que detener en la entrada de la oficina cuando mi tarjeta magnética no me dio el acceso, y fue una mujer joven que no había visto antes quien con una sonrisa amable y un carnet igual al mío me invito a pasar antes que ella. Le agradecí el gesto con una sonrisa y la típica línea de “cuando uno anda más apurado…”.
Los pasillos me eran familiares pero las cámaras de seguridad no, había algunas decoraciones que no recordaba y tantos rostros nuevos que por un momento pensé haberme equivocado de piso. Continúe mi recorrido hasta el cubículo a la izquierda del medio donde iba a pasar las próximas 8 horas de mi vida y al llegar había un hombre de pie recostado de mi escritorio mientras hablaba con la vecina del cubículo contiguo, le pedí disculpas y el me ofreció ayuda, le pregunte que si había algo malo con mi computadora y el hombre dijo que no, entonces le pedí permiso para poder sentarme y este me respondió que no podía sentarme allí porque ese era su puesto de trabajo, sonreí buscando alrededor a alguien que pudiera aprobar el humor en la situación pero solo vi un mar de rostros apáticos.
- ¿nos cambiaron de puestos?
Pero aquel hombre respondió que no sabía que decirme, que él había estado sentándose en ese puesto por… y miraba a su vecina de cubículo… ¿dos años? Y ella asentía con cada palabra. Puede ser el dolor de cabeza o la falta de café, miré alrededor para ubicarme mejor y reconocí la vista a mi derecha, los edificios más altos donde seguro había gente con mejores trabajos que el mío y mejores sueldos que el mío y con vidas menos aburridas que la mía. Y pude ver que aquel hombre entro en modo defensivo cuando dejo de recostarse del escritorio y se paró pecho a pecho frente a mí, una avalancha tibia comenzó a recorrer mi cuerpo desde el abdomen en todas direcciones y sentí el impulso de cerrar mis puños. En lugar de eso, abrí mis palmas a la altura de mi pecho y hacia el.
- No hay problema – le dije manteniendo un tono amable – voy a recursos humanos para que me digan que fue lo que pasó, no hay problema.
La oficina de recursos humanos estaba al final del pasillo, detallé a cada persona y cada conversación sin escuchar familiaridad en ninguna de esas voces o rostros, pero supe que estaba en el lugar correcto porque reconocía las oficinas donde entraba a robarme grapadoras y mouse pads solo para sentir ese aventón de energía en la boca del estómago que nunca pude descifrar, pero tenía el encanto incomodo de insertar un hisopo profundo en mi oído.
Aún estaba cerrada, antes de seguir dando vueltas preferí ir directo al área del comedor, me tomaría una pastilla y una taza de café, seguramente es un error mío, siempre se me olvida todo, por eso me gusta usar los diarios, cada vez que necesito hacer memoria solo tengo que revisarlos, año, mes, día, todo está ahí, al punto de que si no los tuviera guardados desde hace más de 10 años estoy seguro que no recordaría lo que paso ayer.
Tomé una pastilla para el dolor de cabeza con un poco de agua en vaso de papel y me senté a masajear mis sienes con los ojos cerrados esperando que el café diera sus vueltas respectivas durante un minuto en el microondas, y un dolor que tiño la oscuridad de mis ojos cerrados con rojo se apodero de mi al sentir una palmada en el hombro derecho, solté un quejido y encontré colgada en el aire la disculpa de una voz que por fin sonaba familiar.
- Coño disculpa ¿Tatuaje nuevo?
- ¿Cómo? - Le respondí a Henry, es quien maneja Recursos Humanos, seguramente estaba en el baño aprovechando el momento en que todos están socializando en sus cubículos para estar solo en su templo
- En el hombro ¿o es alguna lesión?
- No, no sé, pero me desperté con un dolor de cabeza horrible y ahora me duele el hombro
- ¿Y aquí vienes a liberar la tensión?
Ambos sonreímos pero dudo que haya sido por las mismas razones, cuando sonó el pitido del microondas le ofrecí café pero no acepto, le hable sobre el hombre sentado en mi puesto de trabajo y Henry me contesto que sí, que era “Marquitos”, y cuando le pregunte que hacía “Marquitos” en mi puesto de trabajo, Henry me contesto “tu trabajo, pero mejor”, y mientras soltaba una de sus risas corporativas sentí la vibración de mi celular iluminado con un “Número desconocido, 9 llamadas perdidas”, me apresure a escribir un mensaje de respuesta diciendo simplemente “Numero equivocado”, quise aclarar lo del tal Marcos estaba haciendo mi trabajo pero Henry hablo antes que yo.
- ¿Qué has hecho últimamente?
- ¿Ultimamen…? - - ¿desde ayer? – y sentí que mi tono no fue tan amistoso en esa última parte
- Si bueno, últimamente, o... ¿Qué vienes a hacer por aquí? ¿andas buscando trabajo?
Por su expresión, seguramente levante la voz, el dolor de cabeza empeoraba y aquella lava que parecía recorrer mi cuerpo en calma apilaba unos vapores que presionaban contra mis cuerdas vocales, quería gritarle y sabía exactamente que decirle, con el pulso firme me lleve las manos al rostro y sin mirarlo directamente intente hablar en el tono más monótono que pude.
- ¿Me botaste y la manera de decírmelo es poniendo a otro a trabajar en mi puesto sin avisarme? – pero seguramente levante la voz…
Henry buscaba en mi mirada algo que le diera continuación a nuestro intercambio amigable, pero lo que hallo fue una ira creciente que perfumaba el ambiente en bilis y cianuro, se puso de pie y me lanzo una de sus sonrisas condescendientes y me hizo la sugerencia de que me terminara el café y que cuando me calmara un poco pasara por su oficina, antes de irse me dijo que era un placer volverme a ver mientras me extendía la mano, le regrese el gesto sin levantarme del asiento.
Pasaron unos 10 minutos y volví a revisar mi teléfono
[No es un numero equivocado, Víctor, ¡te necesito!]
Bueno, sea quien sea sabe mi nombre
[Quién es?]
Deje el teléfono en la mesa esperando la respuesta y presioné mis ojos con los pulgares para disipar el efecto que la luz blanca tenía sobre mis ojos sensibles. No hubo respuesta inmediata, respire profundo y me dirigí a la oficina de Henry y por allá a lo lejos escuche otra voz familiar llamando mi nombre
- Víctor!
Y me preguntó que como estaba en medio de un abrazo fuerte, ella había empezado hacia unos meses y me toco a mi enseñarle donde estaba cada cosa en la oficina, los nombres, lugares cercanos para comer, nunca hemos entablado conversación fuera del entorno laboral, pero parecía muy feliz de verme, preguntó que cómo estaba, que cómo me había ido, que en qué andaba y yo trataba de responder con una sonrisa y un “bien, bien, todo bien” a cada una de sus preguntas que incrementaban exponencialmente mi propia duda de estar en el lugar correcto, hasta que se me ocurrió preguntarle…
- Vicky, ¿hace cuánto que no nos vemos?
El frio que recorrió mi espina encontró un aliado en la vibración del celular en mi pecho y aquel número desconocido
- Cómo… ¿3 años? Más o menos.
Me aleje de ella con la excusa de tener que atender la llamada entrante y la promesa de pasar a verla antes de irme, deslice el circulo en la pantalla hacia el icono verde y escuche un apresurado
- ¡No vayas a colgar!
Era una ella, ¿quién eres? Fue la pregunta más apropiada pero nuevamente el dolor punzante en mi hombro fue alborotado por una palmada de saludo, esta vez me doblé del dolor y escuché a Henry nuevamente disculparse
- ¡Coño marico es que se me olvida!
- Tranquilo – diciéndole también a la mujer al otro lado del teléfono que no iba a colgar, que me esperara un momento
- ¿Todo bien? - Cuestiono Vicky con mas preocupación que duda
- Si, dame chance y voy al baño a ver qué es lo que tengo en el hombro que me duele tanto, ya vengo
Frente al espejo prístino de aquel baño con luces automáticas y lavamanos con sensores de movimiento, pude ver los vasos rotos que el colirio no pudo disimular en mis ojos, enjuagué mis manos hasta que estuvieran lo suficientemente frías para pasarlas por el rostro y cuello secándolas con el pañuelo amarillo antes de recoger el teléfono a un lado del lavamanos y continuar con la conversación
- Aquí estoy
Dijo mi nombre completo seguido de la dirección exacta de mi apartamento, describió mi cabello castaño hasta el último detalle del corte barato, el marrón de mis ojos con una precisión pantone y mis comidas favoritas dependiendo del humor y la ocasión. Yo iba quitándome el saco y aflojando la corbata hasta notar una forma diminuta de X en puntillismo que había penetrado la tela de mi camisa blanca. Desabroché suficientes botones para poder llegar a distinguir claramente una serie de diminutos puntos equidistantes en mi espalda cruzados con una X, todos menos uno. Con el pañuelo húmedo limpié la sangre del penúltimo que estaba tan fresco, hinchado y mal curado que no pudo haber tenido más de 24 horas en mi piel, solté un quejido de dolor inesperado y ella al otro lado del teléfono se detuvo.
- ¿Paso algo?
- Tengo… algo en la espalda
- Los tatuajes – respondió ella sin dudar un segundo. Sin perder detalles en como tenía tanta información sobre mi le pregunte cuales eran sus intenciones
- Hoy no sabes quién soy, pero ayer lo sabias, y tienes que venir porque necesito que seas quien eras ayer
El silencio era la única respuesta aceptable en ese momento y ella seguía insistiendo, llamándome por mi nombre, mi nombre que sonaba tan extraño en esa voz que no había escuchado jamás y al darle mi mejor discurso de “no sé quién eres o que quieres, pero si me vuelves a llamar voy a llamar a la policía” ella interrumpió para decirme
- Tus diarios, los tengo todos
- ¿Cuáles diarios?
- Los que has estado llevando durante los últimos 3 años – respondió cortante y segura – no tienes que creerme a mi Víctor, pero puedes creerte a ti mismo
Salí corriendo del baño y hacia la puerta, el vestíbulo, la calle, el metro, mi casa. No supe si le conteste a Henry su comentario de “que no vuelvan a pasar 3 años…” y le escribí a Vero un mensaje de “dónde estás?” seguido de otro preguntándole si había recibido alguna llamada extraña el día de hoy. Subí a revisar mi caja de diarios pasados, todos estaban allí, semana a semana, mes a mes, año a año, mis rutinas, mis canciones descubiertas, mis metas logradas y las que fueron dando paso a cosas que requerían menos esfuerzo y compromiso, la pantalla de mi teléfono aun brillaba con el “Número desconocido, 15 llamadas perdidas” y en la numero 16 conteste
- Todos están aquí, mis diarios, no falta ninguno
A lo que ella respondió con un simple y lapidario
- Revisa las fechas – y colgó
Estaban ahí todos, 2010, 12 meses, 2011, 12 meses, 2012, 2013, 2014, 15, 16 y 2017 con sus 7 meses hasta el presente que es el octavo, no falta uno solo, agosto 2017 leí en la portada del que estaba usando en ese momento, comprar harina de trigo y transferirle a papá, no hay error, yo no cometo errores, para eso son los diarios.
Tomé nuevamente el teléfono para llamar a aquella mujer y poner en evidencia su error cuando en la pantalla de bloqueo pude leer la fecha y la hora de hoy, 10:45am, martes 7 de abril, 2020.
Mi estómago se hizo un nudo que se deshizo al instante en un líquido frio y denso que congeló todo rastro viscoso de lava hasta la planta de mis pies, 3 años, 2017 al 2020, 3 años, debe ser un error, pero al encender la computadora me lo confirmó, intente llamar a Verónica, pero en el momento volvió a brillar mi pantalla con aquel “número desconocido”, que comenzó a recitar:
Agosto 2017, Quiero tomar toda esa amalgama de pensamientos que me invaden y exteriorizarlos.
Y continuó:
Entrenamos nuestras mentes para perdonar, para aceptar, para olvidar. Pero yo, yo no tengo nada que olvidar, que perdonar, pero si mucho que aceptar, he estado vigilado desde siempre, padres, maestros, jefes, cuya autoridad me ha mantenido caminando por esta línea recta de moralidad, la estabilidad y la normalidad. A tal punto que cuando ellos no están me vigilo yo mismo con sus propios métodos, sin voz ni decisión sobre mi propia vida ni mis propios actos, tomando cualquier oportunidad por insignificante que sea para darme una pequeña dosis de lo que podría ser. Pero de ahora en adelante, lo que podría ser, ¡será!
Y concluyó diciendo:
- ¿Suena a algo que escribirías tú?
Inmediatamente partí a la dirección que me había dado, me tomó poco más de hora y media encontrar el lugar y otra hora y media antes de armarme de valor para entrar en aquel edificio que albergaba el apartamento 11-B con vista al oeste.
Cuando abrió la puerta me sorprendió su fragilidad, no más de 26 años, delgada, cabello recogido, en shorts y franela de pijama. Entré en silencio asegurándome de no ver alguna sombra extraña o escuchar algún sonido que indicara la presencia de un tercero, ella cerró la puerta detrás de mi sonriendo “no hay nadie” dijo mientras leía mis pensamientos como si hubiese entrado en un lugar familiar para ella. Se presentó como Adriana, aunque sospeche que no era su nombre verdadero, me ofreció café a lo que me negué pidiéndole de inmediato que me mostrara los diarios si no era problema, apuntó a un pasillo a la derecha que conducía a uno más breve que se bifurcaba en dos cuartos, uno usado como habitación y el otro como estudio.
Entré en el estudio y me acerqué a una caja endeble llena páginas y páginas en orden de días, meses y años, a veces incluso horas, páginas y páginas enteras de narrativa intensa que detallaba desde el color de ojos hasta las medias de personas que nunca había conocido, la lectura de labios de conversaciones que nunca había tenido y canciones para armar playlists sugerentes que me hicieran entrar en el humor y la conciencia de aquellos personajes.
Encontré de mi puño y letra palabras que destilaban sangre y una crueldad sin límites. Mientras ella me explicaba, yo estaba maravillado con aquel sistema que aún no entendía, pero mi naturaleza de hábitos sentía orgasmos al ver las calificaciones de 0 a 5 estrellitas debajo de cada nombre inédito en la portada, “Sancho” se leía en uno, 3 estrellas, “Homero” en otro, 2 estrellas. Adriana me explico que la calificación era dictada por el nivel de dificultad y disfrute del proyecto, 1 estrella era una experiencia vacía y demasiado fácil, 5 estrellas eran ideales, pero según ella solo lo logramos una vez. todos estaban identificados por numero en la parte de atrás, encontré niveles de sadismo y tortura que devengaban en una corriente de éxtasis catártico al centro mismo de mi sexo, y entonces, ella.
Ella que venía a limpiar el desastre, ella que venía a degustar en donde fuera y en cualquier entonces aquel torrente de excitación enfermiza que deslizaba en su lengua despertando cada una de las papilas gustativas de su morbo, ella con sus ojos inmensos que hiperventilaba y sufría taquicardias de gusto al ver como yo terminaba una vida tras otra después de que su encanto de sirena en tierra las atraía, ella que disfrutaba saber que yo era capaz de hacerle esas cosas a cualquier persona, incluyéndola, ella que me pedía que la ahorcara como en el diario de septiembre del 2018 que tenía una calificación de 4 estrellas, ella que me pedía que me riera mientras la dejaba amarrada a la cama, llorando, cubierta de mi saliva y su sangre, supurando en hematomas y quemaduras de cigarrillo como en mayo del 2019 con calificación de 3 estrellas, ella que me pedía que le pusiera el cuchillo entre las piernas y la dejara sentir el filo rozando su piel como en febrero del 2018, ella que quería vivir en la incertidumbre de si la muerte le permitiría renacer una vez más entre mis brazos.
Era yo en todas y cada una de esas líneas, ese yo que finalmente podía leer sus propias vísceras para complacerlas en cada capricho, era yo en cada página, y me perdí tanto en la lectura que devore casi la mitad de los diarios en la caja antes de poder reaccionar y hacer una cuenta mental, hay solo 19, dijiste que eran 3 años, 3 años son 36 meses, y ella me contesto que en total habían 28, de esos 28 solo 27 estaban terminados, pero que las condiciones nunca fueron ideales para el numero 28, por eso a tu ultimo puntito en la espalda le falta la X
- ¿Pero y donde están los demás? ¿Dónde está el numero 1? – sentía ese aventón enérgico mezclado con el vapor acumulándose en la parte de atrás de mi garganta
- Vienen en camino
Me quiero quedar con ellos, todos y cada uno de ellos, los quiero, son míos, y quiero el número 1, quiero saber cuál fue esa experiencia de 5 estrellas que nunca pude repetir con nadie más, Adriana no puso objeción alguna, pero si una condición, yo tenía que convencer al hombre que venía en camino de dármelos, pues él los quería también.
En lo que a mi concernía todo aquello era ficción, pura ficción, yo no soy capaz de esas cosas, no tengo en mi la falta de humanidad para arrancarle la yugular a un hombre de un tajo con mis dientes solo porque el azar lo puso ese mes frente a Adriana y este cometió el pecado mortal de devolverle una sonrisa, yo no soy esta persona descrita en los 19 diarios. Pero ella insista que sí con una sonrisa de calma y me invito a seguir leyendo mientras iba a preparar café.
- Pero ¿cómo es que no recuerdo nada de esto?
- Para eso son los diarios, escribes para recordar, si no los tienes no recuerdas
Fue entonces cuando sonó el timbre, Adriana responde a la puerta y escucho un intercambio de voces que se fueron intensificando y fluctuaban entre una conversación íntima y una discusión de la que no quieres que tus vecinos se enteren. Entre la duda de si debía salir o esperar algún tipo de señal me volví a desaparecer en la lectura de aquellos códigos, un signo para tareas pendientes, otro para tareas no completadas, había formas de conectar eventos con un simple trazo, debí estar realmente inspirado para lograr semejante simplicidad, entonces la discusión dominada por el hombre llamado Cristian empezó a ser más evidente, al igual que sus razones, él estaba fraguando un chantaje por los diarios, y Adriana no se los iba a dar, todos queríamos aquel material, el para explotarlo, ella para fantasear y yo para conocer de lo que soy capaz, traté de absorber cada línea disponible a mis ojos antes de que la inminente acción se hiciera obligatoria, y tuve que estar de acuerdo con aquella voz que se colaba por los espacios voyeristas entre el marco y la puerta cuando dijo “no sé cómo eres capaz de semejantes cosas y además de protegerlas como si fueran sagradas”.
Adriana trataba de distraerlo negociando, la mitad para ti y la mitad para mí, 24 y 24, pero Cristian no aceptaba, era todo o la policía, y pude escuchar a Adriana cuando le dijo en voz fuerte y clara “¡Ay está bien Coño! ¡Llévatelos todos! Están aquí en el estudio, ven”
Y entendí su plan, como siempre, ella los atrae, yo… me encargo de lo demás
El dolor de cabeza había desaparecido por completo, mis ojos podían detallar un cabello a 20 kilómetros, sentía cada paso que daban en mi dirección y la compresión y expansión de sus pulmones inhalando y exhalando lo que él no sabía eran sus últimas bocanadas de aire.
Lleve mi mano al bolsillo izquierdo del pantalón y le quite la tapa al bolígrafo, la boca de mi estómago se había abierto hambrienta y salivaba tanto que tuve que usar la manga de mi camisa para limpiarme la barbilla, podía sentir la sangre hirviendo desde la planta de mis pies llenando de un vapor que escapaba de mi cuerpo a una velocidad inmedible por cada uno de mis poros. Pasó solo un segundo desde que la mano de Adriana giro el pomo en la puerta hasta que mi bolígrafo azul estuvo clavado a la derecha de la tráquea de Cristian, que sacaba la lengua y abría sus ojos hasta que se desorbitaron de sus cuencas, que giraba sobre su propio eje tratando de coordinar sus manos para quitar aquel objeto que era mi emisario para robarle la vida. Mi espalda estaba contra el muro y la duda desapareció de mí, puse mi mano en su frente mientras Adriana expectante mordía sus labios y lengua exhalando como un toro sobre estimulado antes de la faena, lo lleve contra el muro y ante su intento de pelear solo tuve que esquivar sus manos torpes, retire el bolígrafo de un tirón y volví a insertarlo del otro lado de su tráquea, los orificios excitados por el aire apresurado tratando de llegar a ninguna parte expedían chorros de sangre que se achicaban y se agrandaban como el espectáculo de una fuente, boqueaba y sentí su temperatura cambiando en la palma de mi mano, sus labios transitaron del blanco al morado y sus ojos se perdieron en algún lugar detrás de su cabeza, lo deje caer y mientras su cuerpo inerte se derramaba a mis pies. Le die a Adriana
- los quiero todos
- te hago la última X si me dejas el 28 –respondió- yo puedo terminar de escribirlo
Al llegar a mi apartamento, sin terminar de limpiarme de lo que había sucedido un par de horas antes y temiendo que la mañana se vuelva a robar mis recuerdos, saque los 27 tomos y los tiré sobre la cama buscando desesperadamente primero, di vuelta a cada uno para buscar el número que los identificaba hasta que, al fin, allí estaba, aquella descripción que mi cuerpo ansiaba, salte directamente a la última página para leer:
No pensé que fuera tan sencillo, escribirle después de 7 meses para pedirle que habláramos con aquel cliché de que teníamos que cerrar ese ciclo definitivamente. Llegó a mi apartamento y entro a la habitación, Vero esperaba detrás de la puerta…
Cerré el diario inmediatamente y escrito en bolígrafo azul sobre un desgastado cartón amarillo, en mi puño y letra, y con calificación de 5 estrellas, estaba aquel nombre que había resumido simplemente a la palabra “Amor”.
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Proxima Premisa: Relato Erótico
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2014.08.31 13:11 campesin El sentido del progreso desde mi obra - Miguel Delibes

Discurso leído por Miguel Delibes Setién el 25 de mayo de 1975 en el acto de su recepción en la Real Academia de la Lengua
MI CREDO
Cuando escribí mi novela El camino, donde un muchachito, Daniel el Mochuelo, se resiste a abandonar la vida comunitaria de la pequeña vi lla para integrarse en el rebaño de la gran ciudad, algunos me tacharon de rea ccionario. No querían admitir que a lo que renunciaba Daniel el Mochuelo era a convertirse en cómplice de un progreso de dorada apariencia pero absolutamente irracional.
Posteriormente mi oposición al sentido moderno del progreso y a las relaciones Hombre-Naturaleza se ha ido haciendo más acre y radical hasta abocar a mi novela Parábola del náufrago, donde el poder del dinero y la organización -quintaesencia de este progreso- termina por convertir en borrego a un hombre sensible, mientras la Naturaleza mancillada, harta de servir de campo de experiencias a la química y la mecánica, se alza contra el hombre en abierta hostilidad. En esta fábula venía a sintetizar mi más honda inquietud actual, inquietud que, humildemente, vengo a compartir con unos centenares -pocos- de naturalistas en el mundo entero. Para algunos de estos hombres la Humanida d no tiene sino una posibilidad de supervivencia, según declararon en el Ma nifiesto de Roma: frenar su desarrollo y organizar la vida comunitaria sobre ba ses diferentes a las que hasta hoy han prevalecido.
De no hacerlo así, consumaremos el suic idio colectivo en un plazo relativamente breve. Su razonamiento es simple. La industria se nutre de la Naturaleza, y la envenena y, al propio tiempo, propende a desarrollarse en complejos cada vez más amplios, con lo que día llegará en que la Naturaleza sea sacrificada a la tecnología. Pero si el hombre precisa de aquélla, es obvio que se impone un replanteamiento. Nace así el Manifiesto para la Superviven cia, un programa que, pese a sus ribetes utópicos, es a juicio de los firmantes la única alternativa que le queda al hombre contemporáneo. Según él, el hombre debe retornar a la vida en pequeñas comunidades autoadministradas y autosuficientes, los países evolucionados se impondrán el «desarrollo cero» y procurarán que los pueblos atrasados se desarrollen equilibradam ente sin incurrir en sus errores de base. Esto no supondría renunciar a la técnic a, sino embridarla, someterla a las necesidades del hombre y no imponerla como meta. De esta manera, la actividad industrial no vendría dictada por la sed de poder de un capitalism o de Estado ni por la codicia veleidosa de una minoría de gr andes capitalistas. Sería un servicio al hombre, con lo que automáticamente dejarí an de existir países imperialistas y países explotados. Y, simu ltáneamente, se procuraría armonizar naturaleza y técnica de forma que ésta, aprovechando lo s desperdicios orgáni cos, pudiera cerrar el ciclo de producción de una manera racional y ordenada.
Tales conquistas y tales frenos, de los cu ales apenas se advierten atisbos en los países mejor organizados, imprimirían a la vida del hombre un sentido distinto y alumbrarían una sociedad estable, donde la economía no fuese el eje de nuestros desvelos y se diese preferencia a ot ros valores específicamente humanos.
Esto es, quizá, lo que yo intuía vagamente al escribir mi novela El camino en 1949, cuando Daniel, mi pequeño héroe, se resistía a integrarse a una sociedad despersonalizada, pretendidamente progre sista, pero, en el fondo, de una mezquindad irrisoria. Y esta intuición, cuyos principios, auténticamente revolucionarios, fueron luego formulados por un plantel respetable de sabios humanistas, es lo que indujo a algunos co mentaristas a tachar de reaccionaria mi postura. Han sido suficientes cinco lustros para demostrar lo contrario, esto es, que el verdadero progresismo no estriba en un desarrollo ilimitado y competitivo, ni en fabricar cada día más cosas, ni en inventar necesidades al hombre , ni en destruir la Naturaleza, ni en sostener a un tercio de la Humanidad en el delirio del despilfarro mientras los otros dos tercios se mueren de hambre, sino en racionalizar la utilización de la técnica, facilitar el acceso de toda la comunidad a lo necesario, revitalizar los valores humanos, hoy en cris is, y establecer las relaciones Hombre- Naturaleza en un plano de concordia.
He aquí mi credo y, por hacerlo compre nder, vengo luchando desde hace muchos años. Pero, a la vista de estos postul ados, ¿es serio afirmar que la actual orientación del progreso es la congruen te? Si progresar, de acuerdo con el diccionario, es hacer adelanta mientos en una materia, lo procedente es analizar si estos adelantamientos en una materia impl ican un retroceso en otras y valorar en qué medida lo que se avanza justifica lo que se sacrifica.
El hombre, ciertamente, ha llegado a la Luna pero en su organización político-social continúa anclado en una ardua disyuntiva: la explotación del hombre por el hombre o la anulación del individuo por el Estado . En este sentido no hemos avanzado un paso. Los esfuerzos inconexos de alguno s idealistas -Dubcek 1968 y Allende 1973- no han servido prácticamente de nada. A pesar de nuestros avances de todo orden en política, la experimentación constituye un privilegio más de los fuertes. Perfil semejante, aún más negativo, nos ofrece el tan cacareado progreso económico y tecnológico. El hombre, arrullado en su comfortabilidad, apenas se preocupa del entorno.
La actitud del hombre contemporáneo se as emeja a la de aquellos tripulantes de un navío que, cansados de la angostura e in comodidad de sus camarotes, decidieron utilizar las cuadernas de la nave para ampliar aquéllos y amueblarlos suntuosamente. Es incontes table que, mediante esta actitud, sus particulares condiciones de vida mejorarí an, pero, ¿por cuánto tiempo ? ¿Cuántas horas tardaría este buque en irse a pique -arrastrando a culpables e inocentes- una vez que esos tripulantes irresponsables hubieran destruido la arquitectura general de la nave para refinar sus propios compartimientos?
He aquí la madre del cordero. Porque ah ora que hemos visto su ficientemente claro que nuestro barco se hunde -y a tratar de aclararlo un poco más aspiran mis palabras-, ¿no sería progresar el admitirlo y aprontar los oportunos remedios para evitarlo?
El hombre, obcecado por una pasión domi nadora, persigue un beneficio personal, ilimitado e inmediato y se desentiende del futuro. Pero, ¿cuál puede ser, presumiblemente, ese futuro? Negar la posibilidad de mejorar y, por lo tanto, el progreso, sería por mi parte una ligereza; condenarlo, una neceda d. Pero sí cabe denunciar la dirección torp e y egoísta que los rectores del mundo han impuesto a ese progreso.
Así, quede bien claro que cuando yo me refiero al prog reso para ponerlo en tela de juicio o recusarlo, no es al progreso estabilizador y humano -y, en consecuencia, deseable- al que me refiero, sino al sentido que se obstinan en imprimir al progreso las sociedades llamadas civilizadas.
1 EL PROGRESO CONTRA EL HOMBRE
Todos estamos acordes en que la Ciencia ap licada a la tecnología ha cambiado, o seguramente sería mejor decir revolucionado, la vida mo derna. En pocos años se ha demostrado que el ingenio del hombre, como sus necesidades, no tienen límites.
El espíritu de invención y el refinamien to de lo inventado arrumban objetos que hace apenas unos años nos parecían insupe rables. En la actualidad disponemos de cosas que no ya nuestros abuelos, sino nu estros padres hace apenas cinco lustros hubieran podido imaginar. El cerebro humano camina muy de prisa en el conocimiento de su entorno. El control de las leyes físicas ha hecho posible un viejo sueño de la Humanidad: someter a la Naturaleza.
No obstante, todo progreso, todo impuls o hacia delante comporta un retroceso, un paso atrás, lo que en términos cinegé ticos, jerga que a mí me es muy cara, llamaríamos el culatazo. Y la Física nos dice que este culatazo es tanto mayor cuanto más ambicioso sea el lanzamiento. Esto presupone que tanto la técnica como la Química, como muchos remedios de botica, sabemos lo que quitan pero ignoramos lo que ponen, siquiera no se nos oculta que, en muchas ocasiones, el envés de aquéllas, sus aspectos negativos, se emparejan, cuando no superan, a los aspectos positivos.
Pongamos por caso el DDT. Este descubr imiento alivió, como es sabido, a los soldados de la Segunda Guerra Mundial de la plaga de los parásitos y, una vez firmada la paz, su aplicación en la lucha contra la malaria y otras enfermedades tropicales confirmó su eficacia. La Humanidad no ocultó su entusiasmo; al fin estaba en camino de encontrar la panace a, el remedio para sus males. Bastaron, sin embargo, unos pocos años para descubrir la contrapartida, esto es, los efectos del culatazo.
Hoy, incluso los escolares de buena parte del mundo saben que este insecticida, en virtud de un proceso que ya nos resulta fa miliar se ha incorporado a los organismos animales sin excluir al hombre hasta el punto de que análisis de la leche de jóvenes madres efectuados por biólogos compañer os de mis propios hijos han demostrado que nuestros lactantes son amamantados, en proporción no desdeñable, con DDT. Los suecos, gente amante de las estadísticas, nos dicen que la leche de algunas madres de aquel país contiene un 70 % más de insecticida que el nivel tolerado por la Salubridad Pública para la leche de vaca.
Algo semejante cabría de cir de algunas conquistas técnicas encaminadas a satisfacer los viejos anhelos de ubicui dad del hombre: automóviles, aviones, cohetes interplanetarios. Tales invenciones aportan, sin duda, ventajas al dotar al hombre de un tiempo y una ca pacidad de maniobra impensables en su condición de bípedo, pero, ¿desconocemos, acaso, que un aparato supersónico que se desplaza de París a Nueva York consume durante la s seis horas de vuelo una cantidad de oxígeno aproximada a la que, durante el mismo tiempo, ne cesitarían 25.000 personas para respirar?
A la Humanidad ya no le sobra el oxígen o, pero es que, además, estos reactores desprenden por sus escapes infinidad de pa rtículas que interfieren las radiaciones solares, hasta el punto de que un equipo de naturalistas desplazado durante medio año a una pequeña isla del Pacífico para estudiar el fenómeno, informó en 1970 al Congreso de Londres, que en el tiempo que llevaban en funcionamiento estos aviones, la acción del Sol luminosa y calorífica había decrecido aproximadamente en un 30 %, con lo que, de no adoptarse el oportuno correctivo, no se descartaba la posibilidad de una nueva glaciación.
Pero, ¿y la Medicina?, argüirán los op timistas. ¿También tiene usted alguna objeción que hacer al desarrollo de la Me dicina? ¿No se ha doblado, en un breve lapso, el promedio de la vida humana? ¿No nos anuncian cada día los periódicos, con grandes titulares, nuevo s triunfos sobre el dolor y la muerte? Esto es incontestable. He aquí un punto en el que negar el progreso sería negar la evidencia.
Las conquistas de la Medicina y la Higiene en el último período histórico no sólo son plausibles sino pasmosas. Las enfermedad es infecciosas han sido prácticamente erradicadas y se han conseguido notables progresos en aquellas otras de origen genético. Todo esto, repito, es incuestionable.
Empero la contrapartida de estos éxitos también se da, y aunque parezca paradójico, deriva de su misma eficacia . La Medicina en el último siglo ha funcionado muy bien, de tal forma que ho y nace mucha más gente de la que se muere. La demografía, entonces, ha es tallado, se ha producido una explosión literalmente sensacional. A una población estancada hasta el siglo XVII en 600 o 700 millones, ha sucedido un crecimiento le nto pero inexorable, hasta conseguir, tras el descubrimiento de los antibióticos, doblarla en los últimos treinta años. Esto supone que, prescindiendo de posibl es nuevos avances en este campo, y ateniéndonos al: ritmo alcanzado, la po blación mundial se duplicará cada seis lustros, lo que equivale a decir que los 3.500 millones de personas de 1970, se convertirán en 56.000 antes de finalizar el siglo XXI, esto es, si no yerro en la cuenta, la población actual, más o menos, multiplicada por catorce.
La pregunta irrumpe sin pedir paso: ¿va a dar para tantos la despensa? Si este progreso del que hoy nos jactamos no ha conseguido atenuar el hambre de dos tercios de nuestros semejantes, ¿qué se puede esperar el día, que muy bien pueden conocer nuestros nietos, en que por cada hombre actual haya catorce sobre la Tierra?
La Medicina ha cumplido con su deber; pero al posponer la hora de nuestra muerte, viene a agravar, sin quererlo, los problema s de nuestra vida. La Medicina, pese a sus esfuerzos, no ha conseguido cambiarn os por dentro; nos ha hecho más pero no mejores. Estamos más juntos -y aún lo estaremos más- pero no más próximos.
2 HOMBRES ENCADENADOS
Para nuestra desgracia, el culatazo del progreso no sólo empaña la brillantez y eficacia de las conquistas de nuestra era. El progreso comporta -inevitablemente, a lo que se ve- una minimización del ho mbre. Errores de enfoque han venido a convertir al ser humano en una pieza má s -e insignificante- de este ingente mecanismo que hemos montado. La tecnocra cia no casa con eso de los principios éticos, los bienes de la cultura humanista y la vida de los sentimientos.
En el siglo de la tecnología, todo eso no es sino letra muerta. La idea de Dios, y aun toda aspiración espiritual , es borrada en las nuevas generaciones -seguramente porque la aceptación de estos principios no enalteció a las precedentes- mientras los estudios de Humanidades, por ceñirme a un punto concreto, sufren cada día, en todas partes, una nueva humillación. Es un hecho que las Facultades de Letras sobreviven en los países más adelantado s con las migajas de un presupuesto que absorben casi íntegramente las Facultades y Escuelas técnicas.
En este país se ha hablado de suprimir la literatura en los estudios básicos - olvidando que un pueblo sin literatura es un pueblo mudo- porque, al distraer unas horas al alumnado, distancia la consecución de unas cimas científicas que, conforme a los juicios de valor vigentes, resultan más rentables. Los carriles del progreso se montan, pues, sobre la idea del provecho, o lo que es lo mismo, del bienestar. Pero, ¿en qué consiste el bienestar? ¿Qué entiende el hombre contemporáneo por «estar bien»?
En la respuesta a estas interrogantes no es fácil el acuerdo. Ello nos desplazaría, por otra parte, a ese otro complejo problema de la ocupación del ocio. Lo que no se presta a discusión es que el «estar bien » para los actuales rectores del mundo y para la mayor parte de los humanos, cons iste, tanto a nivel comunitario cómo a niveles individuales, en disp oner de dinero para cosas. Sin dinero no hay cosas y sin cosas no es po sible «estar bien» en nuestros días.
El dinero se erige así en símbolo e ídolo de una civilización. El dinero se antepone a todo; llegado el caso, inclus o al hombre. Con dinero se montan grandes factorías que producen cosas y con dinero se adquie ren las cosas que producen esas grandes factorías. El hecho de que esas cosas sean necesarias o superfluas es accesorio. El juego consiste en producir y consumir; de tal modo que en la moderna civilización, no sólo se considera honesto sino inteli gente, gastar uno en producir objetos superfluos y emplear noventa y nueve en persuadirnos de que nos son necesarios.
Ante la oportunidad de multiplicar el dinero -insisto, a todos los niveles-, los valores que algunos seres aún respetamos, son sacrificados sin vacilación. Entre la supervivencia de un bosque o una laguna y la erección de una industria poderosa, el hombre contemporáneo no se plante a problemas: optará por la segunda. Encarados a esta realidad, nada pued e sorprendernos que la corrupción se enseñoree de las sociedades modernas. El viejo y deplorable aforismo de que cada hombre tiene su precio alcanza así un sentido literal, de plena y absoluta vigencia, en la sociedad de nuestros días.
Esta tendencia arrolladora del progreso se manifiesta en todo s los terrenos. Yo recuerdo que allá por los años 50, un ridículo concepto de la moral llevó a este país a la proscripción de las playas mixtas y la imposición del albornoz en los baños públicos para preservar a los españole s del pecado. Se trataba de una moral pazguata y atormentada, de acuerdo, pero, era la moral que oficialmente prevalecía. Fue suficiente , empero, el descubrimient o de que el desnudismo aportaba divisas para que se diera paso franco a la promiscuidad soleada y al «bikini». El dinero triunfaba también sobre la moral.
Y ¿qué decir de los trabajos rutinarios, embrutecedores, sobre los que se organiza hoy la gran industria?
La eficacia, la producción espectacular -o, lo que es lo mismo, el dinero- se antepone igualmente a la integridad y la dignidad humanas. Fabricar un hombre es una actividad infinitamente más sencilla y agradable que fabricar un automóvil, con lo que nunca ha de faltar el recambio para un hombre inutilizado. Sobre esta base, nace y se extiende la fabricación en se rie, en cadena, dónde no cuentan más que los resultados. Las nobles advertencias de Charles Chaplin al respecto, en el primer tercio del siglo, es decir cuando aún era tiempo de reflexión, quedaron como una obra de arte, sin ningun a trascendencia práctica.
Así, paralelamente a la producción de cosas, se iban produciendo frustraciones también en cadena. La serie facilita una compensación pendul ar: si, por un lado, destruye al hombre al anular su amor por la obra bien hecha, por el otro, facilita la consecución de esa obra y esto, cerrar el cicl o, es lo que en definitiva interesa al orden económico de nuestro ti empo. El hecho de que la serie fabrique, de rechazo, hombres en serie y la cadena, hombres en cadenados, no nos desazona porque no interrumpe la marcha del progreso.
Simultáneamente, el desarroll o exige que la vida de estas cosas sea efímera, o sea, se fabriquen mal deliberadamente, supuesto que el desarrollo del siglo XX requiere una constante renovación para evitar que el monstruoso mecani smo se detenga. Yo recuerdo que antaño se nos incitaba a co mprar con insinuaciones macabras cuando no aterradoramente escatológicas: «Este traje le enterrará a usted», «Tenga por seguro que esta tela no la gasta».
Hoy no aspiramos a que ningún traje nos enti erre, en primer lugar porque la sola idea de la muerte ya nos estremece y, en segundo, porque unas ropas vitalicias podrían provocar el gran cola pso económico de nuestros días.
Con la superfluidad es, por tanto, la fungibilidad la nota característica de la moderna producción, porque, ¿qué suce dería el día que todos estuviéramos servidos de objetos perdurables? La gran crisis, primero, y, después el caos. Apremiados por esta exigencia, fabricamos , intencionadamente, telas para que se ajen, automóviles para que se estropeen, cuchillos para que se mellen, bombillas para que se fundan.
Es la civilización del consumo en estado puro, de la incesante renovación de los objetos -en buena parte, innecesarios- y, en consecuencia, del desperdicio. Y no se piense que este pecado -gra ve sin duda- es exclusivo de l mundo occidental puesto que, si mal no recuerdo, Kruschev decl araba en sus horas altas de 1955 que la meta soviética era alcanzar cuanto antes el nivel de consumo americano. El primer ministro ruso venía a reconocer así que si el delirio consumista no había llegado a la URSS no era porque no quisiera sino porq ue no podía. Sus aspiraciones eran las mismas.
En rigor, ambas sociedades, la oriental y la occidental, no son fundamentalmente diferentes, en este punto.
Aceptado lo antedicho, no parece gratuito afirmar que, salvo en unos millares de científicos y hombres sensibles repartidos por todo el mundo, el progreso se entiende hoy de manera análoga en todas partes. El desarrollo humano no es sino un proceso de decantación del material ismo sometido a una aceleración muy marcada en los últimos lustros.
Al teocentrismo medieval y al antropoc entrismo renacentista ha sucedido un objeto-centrismo que, al eliminar todo se ntido de elevación en el hombre le ha hecho caer en la abyeccíón y la egolatría.
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tocando el tema de las madres solteras. alvaro nos contagia una vez mas con su romanticismo y su excelente manera de componer. #MALUMA #ADMV Provided to YouTube by Universal Music Group Mi Verdadero Amor · Grupo Bryndis Mi Verdadero Amor ℗ 2001 Disa Latin Music A Division Of UMG Recordings Inc. Re... Music video by Grupo Bryndis performing Mi Verdadero Amor. © 2001 UMG Recordings, Inc. http://vevo.ly/MRS0Z7 Enjoy the videos and music you love, upload original content, and share it all with friends, family, and the world on YouTube. MI VERDADERO AMOR (LOS DIAMANTES DE VALENCIA)